Kenzaburo… ¡Oé!

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“Teníamos unas ganas terribles de perder de vista aquellas alambradas de espino, de un insólito color naranja, que nos aprisionaban, pero no tardamos en darnos cuenta de que fuera de ellas seguíamos estando presos. Era como si avanzáramos por un corredor que uniera dos prisiones. La alambrada color naranja que tanto nos enfurecía se transformó en las miradas ceñudas de innumerables campesinos de manos callosas y miradas más vigilantes que las de nuestros celadores. El grado de libertad que teníamos durante el viaje era el mismo que habíamos tenido dentro del reformatorio”.

Nunca había leído nada de Oé y tenía muchas ganas. Decidí llevarme a Japón su primera novela y ha sido un acierto. En algo menos de doscientas páginas, Kenzaburo dibuja la sociedad japonesa de postguerra a través de una historia de unos adolescentes problemáticos evacuados de las instalaciones del reformatorio a un remoto pueblo de montaña. Allí, tras ser maltratados por los habitantes, son abandonados a su suerte por una repentina epidemia de peste. El narrador, jefe de la banda, su hermano y el resto de chavales tienen que sobrevivir en el pueblo a base de su ingenio y su organización. Se enfrentan a la muerte, al fracaso y al odio a través del compañerismo, la dignidad, el amor y el valor tribal, aspectos de la vida que la sociedad les había negado por ser delincuentes marginados. Pero no todo va a ser un camino de rosas…

Lo devoré. Me duró algo más de 24 horas. Una novela con ecos de Mark Twain y mucho de Golding en “El señor de las moscas”. Me ha encantado Oé, tiene una forma de escribir vigorosa, abrasiva, dolorosa, punzante y sobrecogedora. Me ha mantenido con la respiración contenida en algunos pasajes de violencia contenida y en otros me ha ablandado con el corazón con la relación entre el jefe de la banda y su hermano, o entre el jefe de la banda y la chica que cuida de su madre ya muerta. Pero claro, Oé es un Nobel y yo no voy a descubrir nada que no haya descubierto hace 24 años la academia noruega.

Si buscáis una novela cortita de una calidad inmensa. Si habéis leído a Golding y lo disfrutásteis. Si os gustan las historias de seres incomprendidos y marginados. Si os van los relatos sombríos y violentos, los que no dan segundas oportunidades… esta es vuestra novela. No esperéis más.

2 comentarios sobre “Kenzaburo… ¡Oé!

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