Kenzaburo… ¡Oé!

"Teníamos unas ganas terribles de perder de vista aquellas alambradas de espino, de un insólito color naranja, que nos aprisionaban, pero no tardamos en darnos cuenta de que fuera de ellas seguíamos estando presos. Era como si avanzáramos por un corredor que uniera dos prisiones. La alambrada color naranja que tanto nos enfurecía se transformó... Leer más →

Blog de WordPress.com.

Subir ↑