Reseña de Leer contra la nada de Antonio Basanta

Un ensayo que combina intelectualidad y emociones alrededor de la lectura

Libros que te abren otros libros. Este es uno de los mecanismos mágicos que tiene la lectura. Recuerdo que di con este ensayo de Antonio Basanta a través de una recomendación que le pidieron en una entrevista a Irene Vallejo con motivo de su genial El infinito en un junco. Irene Vallejo no se lo pensó cuando recomendó Leer contra la nada de Antonio Basanta, al que supongo uno de sus maestros (Basanta fue maestro de y para mucha gente). Encontraréis muchas entrevistas e intervenciones en Youtube en las que aparezca este profesor, editor, divulgador empeñado en el fomento de la lectura en España y director de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez durante más de veinticinco años. Como dice Díaz de Quijano en El Cultural, “El libro, que es a su vez una de las perlas engarzadas en la colección de pequeño formato Biblioteca de ensayo de Siruela, es una muestra de gratitud hacia la lectura escrita por un hombre que ha saldado con creces a lo largo de su vida la deuda contraída”.

El ensayo es un manifiesto a favor de la lectura, sin cargas políticas, sin argumentos contra nadie, solo a favor de los libros, de la literatura, desde posiciones tanto intelectuales como emocionales. Intentaré rescatar algunas ideas que me han calado especialmente. Sostiene Basanta que “quien lee, profunda y comprometidamente, se rebela” y destaca un fragmento de una entrevista a Alberto Manguel en la que el escritor y editor argentino defiende que la lectura es un acto de rebeldía “primero porque se valora la acción y no la inacción y porque conduce a la reflexión, y eso siempre es peligroso. Y porque a través de la lectura empezamos a conocer quiénes somos. En el futuro, leer será no solo un acto de rebeldía, sino también un acto de supervivencia”, y yo añadiría que para mí ya es un acto de supervivencia. Esta rebelión, destaca el autor recogiendo un fragmento de Kepa Osoro, debe ser compartida y fomentada porque “leer no es un placer natural, pero sí la necesidad de soñar e imaginar (…) el placer de leer es, sobre todo, un placer estético, un deleite sensual y emotivo que ha de ir precedido de una satisfacción intelectual”. Recuerda Basanta que este camino emancipador que supone la lectura es una contradicción contra su propio sentido fundacional pues “la palabra escrita no nació para ser interpretada, interpelada, sino para ser cumplida, para hacerse normativa e inmutable. Mas la lectura –y la literatura– pronto la liberaron” y es que los libros exigen “pasar de espectador a lector: ese es el tramo decisivo de la escalada” y ahí residen todos sus éxitos y beneficios; este ejercicio de emancipación podríamos concluir que interpela al sujeto que debe mostrar interés y esfuerzo por leer porque “leer es más una disposición que un resultado”.

El capítulo del libro que más me ha gustado es “el ADN de la lectura”. En él, Basanta va abriendo esas cajas chinas infinitas, como una matrioska rusa, levantando capas sobre la lectura a través de lo que él ha llamado “sus verbos fundacionales”. Defiende Basanta que “leer es detenerse, observar escuchar, interpretar, comprender, cosechar, tejer, surcar, elegir, transformar, asimilar y compartir” y en cada uno de estos verbos, el autor va justificando la pertinencia del mismo a través de un trabajo tanto epistemológico como referencial de otros autores y obras que arrojan claridad a cada verbo; por ejemplo, a través de las cuatro acepciones del verbo “lego” [perdonad lo extenso del párrafo, pero merece la pena]: “la primera acepción del verbo lego alude a la relación del hombre con la tierra. Tiene que ver con lo agrícola, con lo campesino. Legere significa recoger, cosechar lo sembrado con anterioridad… ¿Y qué somos los lectores sino permanentes reco-lectores de la sementera de la autoría, de la siembra de lo escrito? La segunda acepción del verbo lego enlaza metafóricamente la lectura con el mito: porque legere es desenredar, enmadejar el ovillo, hilar. Por eso a lo escrito le llamamos texto. Tejido, urdido por hebras de lino – de ahí el nombre de líneas – que expresan el entramado, la trama de lo escrito, nuevo laberinto del que podremos salir, aunque nunca indemnes (…) Los latinos concedían al verbo legere un tercer significado, de curiosa actualidad: legere significa desplegar las velas y, por metonimia, navegar: “Legere aequora”, escribe Horacio… ¡Qué hermosa imagen esta de la lectura como ejercicio libre de cabotaje! ¿Y no es el verbo navegar – en el sentido de buscar, explorar – el que utilizamos para referirnos a la acción de rastrear en internet, el mismo que da sentido al término internauta? El verbo lego aun despliega un cuarto y último significado, sin duda decisivo: quiere decir valorar, escoger, seleccionar. Leer supone formar criterio, tener la capacidad de medir, en términos de verdad, cuanto leemos. Construir nuestro propio pensamiento. Por ello, de la palabra “lector” deriva el término “elector” – no votante, que son dos cosas bien distintas (…)–. Leer es “discutir” con el texto. Polemizar con él. Aseverar, negar. Establecer hipótesis. Inferir ideas. Generar asociaciones. Proyectarnos. En suma, nutrir juiciosamente nuestro libre albedrío. Que libro, lector y lectura ase escriben con ele de libertad”. Y así todo el libro. ¿No es una gozada?

Cuando termino un libro, en la última página antes de la contraportada, suelo escribir las sensaciones que me ha dejado (sí, a veces también lo uso para hacerme un esquema de personajes, pero no es el caso). En este caso, según lo terminé me salió del alma dejar escrito “¡Cuántos aprendizajes me llevo y cuántas lecturas nuevas!”. Y no se me ocurre mejor forma de recomendar un ensayo que asegurando aprendizajes y nuevas lecturas (de nuevo la magia de libros que te abren otros libros). No dejéis pasar este ensayo de Antonio Basanta, en serio, os regalará muchos buenos argumentos sobre los beneficios del hábito lector que desemboque en un músculo lector trabajado y vigoroso y, quizás más importante, pasaréis buenos ratos entretenidos en su lectura.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

2 comentarios sobre “Reseña de Leer contra la nada de Antonio Basanta

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  1. Con tu reseña, Ezequiel, se cierra un círculo virtuoso: un libro exquisito y lúcido de una persona extraordinaria y de una profunda formación y compromiso humanista, comentado con mimo, frescura y fundamento desde uno de los mejores blogs literarios que Internet habitan. Gracias por seguir dejando abierta la rendija de tu pasión por la lectura. He colgado tu reseña en mi página de Facebook (https://www.facebook.com/kepa.osoro.7/). Saludos.

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