Reseña de Rewind de Juan Tallón

Una novela sobre el poder darwiniano de la resiliencia

Muchos estaréis conociendo a Tallón a partir de este libro y no es poca cosa. Otros lo seguíamos ya en JotDown, en El País y a través de sus libros. En mi caso, había leído Mientras haya bares, del que guardo un gran recuerdo (siento lo breve del comentario, está pasado de Instagram a WordPress cuando empecé el blog y no escribía reseñas completas). Tiene otros como El váter de Onetti o Fin del poema que aún tengo pendientes. Ahora os traigo, Rewind, su última novela, publicada en febrero por Anagrama.

En esta novela, Tallón nos propone la reconstrucción de un suceso traumático (la explosión en un edificio de Lyon donde unos jóvenes estudiantes Erasmus dan una fiesta) desde la perspectiva de cinco personas afectadas. El centro de la novela son los jóvenes estudiantes (Anouk, Didier, Ilka, Emma, Luca y Paul), pero solo uno de ellos ha sobrevivido a la tragedia, Paul. Del resto vamos teniendo noticias a partir de Paul y de los otros cuatro protagonistas: Álvaro (padre de Emma), Hanna (quioskera), Gianna (hermana de Luca) y Violette (enfermera de Urgencias). Cada uno de ellos nos irá aportando información de la tragedia y de las consecuencias que conllevó para cada uno de ellos y sus familias, “muchas cosas cambiaron a partir de esa noche. Qué si no. Era un golpe de vida, y los golpes de vida mueven las cosas seguras, que siempre han sido de determinada manera, de su sitio original”. La novela abre y cierra con Paul, estudiante y artista prometedor, que nos sitúa en el modo de vida del grupo de amigos antes de la explosión, “vivíamos los días con descaro, arrojados a la posmodernidad, una era dispuesta a no acabar del todo”, y al final hace balance de la situación. Entre medias vendrán el resto de protagonistas y con ellos acudiremos a una serie de testimonios que versarán sobre la amistad, el amor o la pérdida. Sobre todo, la pérdida.

Me gusta pensar que Tallón ha escrito una novela sobre la supervivencia y la resiliencia. Creo que los personajes son grandes supervivientes. No quieren rebobinar. Quieren vivir sin pasar página, sin olvidar, pero quieren seguir intentando vivir. La madre de Didier reflexiona sobre esto con Violette, “quiero empezar a mirar atrás, pero más atrás de la muerte de Didier. Aquel vestido rojo era su forma de decirse a sí misma, y a quienes habían acabado con la vida de su hijo, que lo que habían hecho era tan horrible que nunca nada sería lo bastante horrible como para cambiar ciertas cosas”. Sin embargo, esta necesidad de continuar el camino sin los muertos, genera controversias y contradicciones, así lo expresa Hanna, la quioskera y amiga de la pandilla: “siempre hay un segundo, cuando el mundo te espanta (…) en el que adquieres conciencia de la fragilidad de la vida, incluso de su extrema transitoriedad, y vislumbras que las cosas trascendentales son otras diferentes a las que regularmente persigues (…). A la vuelta de los días, sin embargo, te restableces y la diabólica velocidad del mundo vuelve a embelesarte. Te olvidas de todo, en especial de la idea de disfrutar de otra manera de la vida. La propia realidad te desposee de la aflicción, supongo, y del duelo y de tus remordimientos por vivir como vivías, y cuando lo adviertes estás girando nuevamente, como si el desconsuelo por la muerte de tus amigos hubiese pasado en balde. Y eso es sencillamente, terrible, terrible, terrible”. Para sobreponerse a la situación cada protagonista pone en práctica diferentes estrategias, todas válidas, algunos huyen, otros se empoderan. La hermana de Luca y su padre, por ejemplo, en el primer aniversario del desastre no querían mirar atrás, “Mi padre y yo declinamos participar en un acto público. No nos apetecía rebobinar ante desconocidos. Porque se acabaría así, pulsando el botón de rewind, mientras nos veían millones de personas a través de los televisores y regresábamos a los periódicos y a las radios, que nos recordarían que nuestros seres queridos ya no estaban. Nosotros vivíamos instalados en un rewind privado, yendo de delante atrás continuamente”.

Creo que Tallón ha escrito un buen libro. Funciona muy bien. La estructura te mantiene atento al desarrollo de los acontecimientos. No asume un tono trágico, pero tampoco te da tregua. Mantiene la tensión, el dolor, la tristeza, la impotencia, la imposibilidad de rebobinar atormenta a los personajes y eso te llega a ti como lector. Si tuviera que sacarle algún fallo a la novela creo que cae en el estereotipo islamófobo del terrorismo. No es una novela de Houllebecq, no es necesario caer en eso si no va a aportar nada más que un contexto. La explosión podría haber sido fortuita (como de hecho parece que es) o provocada por otro tipo de colectivos. Sea como fuere, y relativizando la importancia de esto último, creo que estamos ante una novela interesante, entretenida y fácil de leer. Un respiro en un momento de confinamiento. Una oportunidad de evadirnos, relativizar la importancia de nuestras miserias diarias y reflexionar sobre el poder darwiniano de la resiliencia.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

2 comentarios sobre “Reseña de Rewind de Juan Tallón

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