En los extrarradios de los convencionalismos surge una amistad digna de ser leída

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No es la primera vez que me acerco a Sara Mesa y no es la primera vez que salgo escaldado. Cara de pan tiene una crudeza diferente a Cicatriz. Tiene una forma de atraparte, de inquietarte, menos invasiva que con Cicatriz, pero sin perder un ápice su capacidad de sacar lo más áspero y rudo de los personajes. Ahí, en las entrañas, en las vísceras, es donde Mesa se siente cómoda y donde más cómoda parece que se siente. Y ahí es donde nos atrapa a los demás. No me ha defraudado. Creo que es una historia que puede permanecer en el recuerdo y eso ya es algo para aquellos que leemos mucho y terminamos por desdibujar algunos libros en el aleph de nuestra memoria.

Sara Mesa nos presenta la relación entre dos outsiders, Casi y Viejo, dos personajes que no encajan en sus respectivos entornos, que prefieren la soledad a la compañía, que no aceptan convencionalismos sociales: “Físicamente, repite Casi, no se parece a nadie, ni a su padre (…). Curiosamente, ellos tres tienen un aire común, se nota que son de la misma familia aunque no compartan con exactitud los mismos rasgos Pero Casi no tiene nada que ver con ellos, dice, y al decirlo sonríe con orgullo: en los últimos tiempos le complace sentirse diferente, sin importarle que diferente pueda significar peor”. Casi tiene “casi catorce años” y Viejo es un sexagenario aturdido por un pasado convulso y una realidad incómoda. Casi no va al instituto, nada le parece atractivo, no necesita ir al instituto para aprender lo que le interesa. Viejo es un apasionado de los pájaros, lo sabe todo, de todos. Adora a Nina Simone y se sabe todas sus canciones, aunque no hable inglés. Esa pasión por los pájaros y la música se la transmite a Casi, hasta que ella (que en un principio desconfía) acaba sintiendo un interés propio por ambos topics. Entre los dos protagonistas se va dibujando una relación muy particular, claramente de amistad, pero ellos no están tan seguros de la naturaleza de esa amistad ni hacia dónde les lleva. Todo se va enredando como consecuencia de sus experiencias anteriores y la posible imagen que puedan estar transmitiendo a la sociedad.

Sara Mesa lo escribe todo, con afán de exhaustividad. No deja espacio a la imaginación y eso demuestra su capacidad narrativa y su riqueza lingüística. Todo lo describe y lo relata con precisión. A veces se agradecen lecturas así, te lleva de la mano por el libro y te da los detalles más nimios de todo lo que ocurre y lo que no. Marta Sanz también es así. Como todo, son estilos que combinan con los momentos en los que se encuentre cada lector. A mi ahora me ha entrado muy bien. Agradezco que me guíe por la historia y me llene la cabeza de datos y sensaciones. Como esos pintores renacentistas que temían el vacío, Sara Mesa parece que sufre horror vacui, pero lo hace tan bonito y tan bien, que su narrativa es acogedora para el lector. Hay un pasaje especialmente reseñable (y en eso estamos) en el que Viejo le habla de un tipo de pájaro sin patas que como no pueden posarse en ningún sitio pasan toda su vida en el aire (en una nota al final del libro Sara Mesa aclara que se inspiró en la obra teatral Orfeo desciende de Tennessee Williams), la explicación de Viejo continúa: “Estos pájaros (…) lo hacen todo en el aire, pasan sus vidas completas allá arriba, comen y duermen en el cielo, ¡y solo bajan a la tierra para morir! Me gustaría vivir así, murmura Casi. El Viejo sonríe. A él también, hay muchísima gente que sueña con ser como esos pájaros, volar y volar siempre sin tener que mancharse de tierra. Nunca corromperse, añade, pensativo”. Me parece el fragmento que mejor explica el libro. Toda la historia está contenida en esta cita. Una imagen muy potente y un trasfondo que permite ver más allá de la literalidad de Sara Mesa. En este libro Sara explicó que se ha inspirado en un parque sevillano por el que ella cruzaba a menudo, así que quizás Casi tenga algo de Mesa. Si fuese así, Casi contradice el estilo de Mesa, busca entre “tras las líneas” no solo “entre líneas”: “Casi escucha con atención, trata de extraer la lección que supuestamente se esconde detrás de cada historia, pues siempre le han enseñado a interpretar así las historias: desechando la narración para buscar la moraleja que contienen”.

No dejéis de leer esta novela, no os llevará mucho tiempo y, en cambio, permanecerá indeleble en la memoria. Deja marca. Así que merece la pena. Atreveos con ella si estáis buscando un libro que hable de inadaptados, de esos personajes buñuelianos que lejos de la sociedad, apartados por voluntad propia o ajena, tienen mucho que decir y de los que podemos aprender tantas cosas buenas.

 

¡Nos vemos en la próxima reseña!

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