Reseña de Quebrada de Mariana Travacio

Condensa en pocas páginas la potencia de una gran novela

Llego a esta novela como se llegan a las buenas novedades editoriales, a través de librerías con criterio que las recomiendan. Así, en la Feria del Libro de Madrid de este año, esta fue una de las recomendaciones que, casi sin ojear y sin tiempo porque estaban bajando la trapa, metí en la bolsa de la caseta de Tipos Infames. Seguramente antes me habría cruzado con la portada en Letras Corsarias, pero fue en la FdL cuando entró a formar parte de mis adquisiciones literarias. Sea como fuera, el caso es que he leído -y me he maravillado con ella- Quebrada, de Mariana Travacio, editada por Las afueras.

Quebrada narra la historia de Lina, una mujer que decide, en absoluta soledad, dejar atrás el caserío que comparte con su marido, empujada por la ilusión de conocer el mar. Su marido Relicario, reticente, decide quedarse para no abandonar a los muertos que tienen enterrados en el pueblo porque “a los muertos no se les abandona”. Sin embargo, pronto el marido se da cuenta de que su vida sin Lina no tiene sentido y consigue un burro para cargar los féretros y emprende el camino intentando seguir los pasos de su mujer. A partir de aquí, la historia se bifurca, se quiebra, y el destino de los personajes queda a la suerte de un destino que irreparablemente lleva a la muerte; en una entrevista en el diario Clarín, la autora afirma que “lo único que tenemos por certero es que al final del camino está la muerte» y este es el mensaje del libro. Uno de los aciertos de la novela es dotar de voz propia a cada personaje, y es que, como la autora defiende en esa misma entrevista, “siento que cada personaje fue haciendo lo que tenía que hacer. Borges decía que cuando se tiene una voz, se tiene un destino. Y eso mismo sentí: que cada personaje iba tomando las decisiones que podía en función de su historia, de sus mandatos, de sus raíces”. En esta primera parte, como destaca Verónica Boix, “el contraste entre el movimiento de los personajes y la sensación de quietud del espacio le da un aire atemporal a toda la trama y la acerca a lo mítico. No solo porque es difícil situarla en una época, sino sobre todo porque el tiempo descubre otro devenir, ya no marcado por los minutos y las horas de un reloj, sino por el compás de los pasos, por las estaciones, por los temporales, por la lluvia incesante o la sequía”.

Quebrada también cuenta, en la segunda parte, la vida del hijo de Lina y Relicario. El inicio de este segundo relato es brutal, y te mantiene pegado a la línea del texto durante unas cuantas páginas aguantando la respiración… uff, qué angustia. Este segundo narrador es un hombre huérfano que no conoce nada más que el pueblo y que, observando los acontecimientos que se suceden ante sus ojos, termina por descubrir que “tener una familia es volver a casa y saber que alguien te espera”. En esta segunda parte, señala Boix, “la novela adopta un giro más amplio, a partir de un narrador nuevo, hasta ese punto desconocido, que asume la posta del relato. (…) En ese movimiento sutil, Quebrada encuentra un modo de mostrar la vida que habita esos territorios donde no parece haber nada”.

Según he podido leer en diferentes sitios, la autora retoma algunos escenarios y personajes de su novela anterior, Como si existiese el perdón, aunque Travacio ha dejado dicho que no sabe si está escribiendo una trilogía. No he tenido la oportunidad de leer esa novela, que me apunto desde ya, pero es cierto que hubo algo que me desquició al terminar este, y es que, normalmente al final de cada libro, en la última página que suele estar en blanco, dejo alguna reflexión. En este caso, he dejado una pregunta fruto de mi indignación: “…pero, ¿y Cruz?” Siendo dos relatos distintos es un fallo garrafal no haber terminado la historia de este personaje… el padre de Tala y el marido de Lina. Puedo entender la razón, pero para el lector es jodido no tener ese final con la historia de Cruz, aunque hagan evidente que muere en el camino.

Sea como fuere, Quebrada es un librazo. Plantea algunos eternos debates como la relación con los muertos, la búsqueda de una salida a una vida anodina, la ruralidad o el vínculo materno-paterno-filial. Lo plantea con sensibilidad y con el acierto de fijarse en quienes no han tenido la opción de hacerse según qué preguntas existenciales. Una novela cortita, pero de gran profundidad filosófica que no te dejará impune, te implicarás y saldrás manchado. Esos son los buenos libros y los buenos escritores.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

3 comentarios sobre “Reseña de Quebrada de Mariana Travacio

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