Reseña de Un apartamento en Urano. Crónicas desde el cruce de Paul B. Preciado

Dinamita para tus convenciones sociales. Una propuesta radical de reconfiguración cognitiva y vital que te sacará de la caverna platónica contemporánea

Caí sobre este libro de chiripa. Ojeando y hojeando otros libros. Me llamó la atención la propuesta y he tardado más de un año en sentarme con Paul B. Preciado, pero la espera ha merecido la pena. No es un libro sobre su transexualidad, aunque habla de ella, es un libro para agitarte la cabeza, para dinamitar tus pilares psicosociales, para pulverizar tus constructos adquiridos. Para eso está Paul B. Preciado, y no se esconde, lo dice desde el principio, “soy un disidente del sistema sexo – género. Soy la multiplicidad del cosmos encerrada en un régimen epistemológico y político binario, gritando delante de ustedes. Soy un uranista en los confines del capitalismo tecnocientífico (…) No les traigo niguna noticia de los márgenes, sino un trozo de horizonte”. Y doy fe de que los trozos de horizonte existen y son gratificantes. Si ya conocíais al autor no os sorprenderá, a mí me ha venido muy bien un soplo de aire fresco intelectual.

Un apartamento en Urano no es una novela, es una recopilación de textos. El libro se compone de “crónicas, textos en su mayoría escritos en aeropuertos y en habitaciones de hotel, que escribí para el periódico francés Libération y para algunos otros medios europeos entre 2010 y 2018”.

Ante el peligro de que la reseña sea inmensa por intentar reproducir en ella todos los aprendizajes extraídos de los artículos de Preciado renuncio a intentar abarcarlos. Solo destacaré algunas ideas transversales que me han marcado. Siempre he creído que la proliferación en la actual de nuevos términos era una construcción temporal y finita de las nuevas generaciones, pero Preciado tiene otra visión, “esta proliferación de términos críticos resulta imprescindible: funciona como un disolvente de los lenguajes normativos, como un antídoto frente a las categorías dominantes. Por una parte, es necesario distanciarse de los lenguajes científico – técnicos, mercantiles y legales dominantes que forman el esqueleto cognitivo de la epistemología de la diferencia sexual y del capitalismo tecnopatriarcal. Por otra, es urgente inventar una nueva gramática que permita imaginar otra organización social de las formas de vida”.

Detrás de Preciado hay ideología, hay profundidad teórica y discursiva, hay mucha chicha, aunque él lo niegue “los gurús de izquierda de la vieja Europa colonial se obstinan en querer explicar a los activistas del movimiento tullido-trans-puto-maricobollero-intersex y posporn que no podemos hacer la revolución porque no tenemos una ideología. Dicen “una ideología” como mi padre decía “un madrido”. No necesitamos ni ideología ni marido. Los transfeministas no necesitamos un marido porque no somos mujeres. Tampoco necesitamos ideología porque no somos un pueblo. Ni comunismo ni liberalismo. Ni la cantinela católico-musulmano-judía. Nosotros hablamos otras lenguas”. Pero en el fondo, cuando lees sus artículos, sí que hay ideología. Y sus referentes son olímpicos: Walter Benjamin, Derrida, Judith Butler, Deleuze, Haraway o Foucault.

Preciado apunta a muchos frentes siempre con determinación y un discurso muy elaborado. Por ejemplo, tiene el hacha afilada contra el capitalismo tecnológico: “cada generación necesita inventar su propia ética con respecto a las tecnologías de producción de subjetividad, y si no lo hace, nos advertía Hannah Arendt, corre el riesgo del totalitarismo; no por malicia, sino por simple estupidez (…) nuestras sociedades digitales corren hoy el riesgo de deslizarse hacia una forma de totalitarismo del software único, una suerte de ontoteología digital. Las aplicaciones descargables en Google Play o en Apple Store son los nuevos operadores de la subjetividad. Recuerda entonces que cuando descargas una aplicación no la instalas en tu ordenador o en tu teléfono móvil, sino en tu aparato cognitivo”. También afina la puntería contra aquellos que quieren controlar el cuerpo de las mujeres, “en la epistemología somática de Occidente, el cuerpo de las mujeres contiene dentro de sí un espacio público, cuya jurisdicción se disputan no solo los poderes religiosos y políticos, sino también las industrias médicas, farmacéuticas y agroalimentarias (…) como cuerpos con úteros potencialmente gestantes pierden su autonomía y pasan a ser objeto de una intensa vigilancia y tutela política. Cada mujer lleva dentro de sí un laboratorio del Estado – nación de cuya gestión depende la pureza de la etnia nacional”.

Quizás su principal aportación tenga que ver con la libre configuración de uno mismo y de su cuerpo, “para hablar de sexo, de género y de sexualidad hace falta empezar por un acto de ruptura epistemológica, una desaprobación categórica, una quiebra de la columna conceptual que permita una primera emancipación cognitiva: hay que abandonar totalmente el lenguaje de la diferencia sexual y de la identidad sexual. El sexo y la sexualidad no son propiedades esenciales del sujeto, sino más bien el producto de diversas tecnologías sociales y discursivas, de prácticas políticas de gestión de la verdad y de la vida. (…) No hay sexos ni sexualidades, sino usos del cuerpo reconocidos como naturales o sancionados como desviantes. Y no vale la pena que saquéis la última carta trascendental: la maternidad no es sino otro uso posible del cuerpo, en ningún caso una garantía de diferencia sexual o de feminidad”.

Tengo el libro repleto de marcas, de anotaciones y de referencias cruzadas. Ha sido una experiencia galáctica. En ocasiones me sentía en el colosal comic de Alan Moore, Transmetropolitan, y otras reconocía las cavernas más cercanas a mi casa. Ha sido una revolución ideológica y terminológica (¡qué fijación con los “necrotérminos”!). En este libro hay artículos magníficos que no tienen desperdicio, que debéis leer y que os explote la cabeza. Eso consigue Preciado, romperte los esquemas y decirte “nada de lo que te han contado es verdad por anticipado, todo era una ficción, ahora construye tú una realidad a tu manera”. A veces falla, tiene artículos que auguraban desastres que nunca llegaron a darse como bombas de la II Guerra Mundial sin explotar, pero por lo general se trata de una colección de artículos muy interesantes y formativos. He aprendido mucho. Aun me queda para integrarlo en mi discurso, pero desde el punto de vista ideológico y actitudinal me ha convencido. Ha sido un descubrimiento el autor y el enfoque de sus reclamaciones, de su propuesta de espacios discursivos. Como diceVirginie Despentes en el prólogo, el lector “al salir de esta lectura, sabrá que ese espacio existe y que está abierto, que hay un lugar donde es posible ser algo completamente distinto de lo que hasta ahora le habían permitido imaginar”. Y así es. Paul B. Preciado nos saca de la caverna platónica contemporánea. Una suerte haberlo leído.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

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