Reseña de Estrella distante de Roberto Bolaño

Una buena novela que me ha dejado frío

Tenía ganas de sentarme con Bolaño. No sabía por dónde empezar y me dejé aconsejar por uno de mis libreros de confianza. Y me recomendó Estrella distante. Esta novela es la cuarta del autor y fue la primera editada por Herralde con quien iniciaría desde entonces una estrecha amistad y una prolífica relación laboral, publicando en esta editorial al menos un libro cada año hasta 2003, año en que murió el chileno.

Narrada en primera persona por Arturo B, el álter ego del autor, la novela cuenta la historia de Alberto Ruiz-Tagle, un misterioso y atrayente poeta autodidacta que frecuenta los talleres literarios de la universidad de Concepción en el Chile de Salvador Allende. Escribía poemas también distantes y cautelosos, seducía a las mujeres, despertaba en los hombres una indefinible desconfianza. Volvió a verlo después del Golpe de 1973, época en que hasta los poetas jóvenes de dieciocho años, como ellos, se vieron de repente abocados a una repentina y sangrienta madurez. Pero en esa ocasión el narrador aún ignoraba que aquél aviador, Wieder, que escribía con humo versículos de la Biblia con un avión de la II Guerra Mundial, y Ruiz-Tagle, el aprendiz de poeta, eran la misma persona. Versículos que leían los prisioneros en los estadios, y que ya no leerían las hermanas Garmendia, dos de las poetas que había seducido y hecho desaparecer… Y así, en un ineludible recorrido por las muchas bifurcaciones de los senderos de la historia, las mitologías y las literaturas de nuestra época, nos es contada la nada ejemplar fábula de un impostor (¿pero no somos todos impostores en algún momento de nuestras vidas?), de un hombre de muchos nombres, sin otra moral que la estética (¿pero no es ésta la aspiración de todo artista?), dandy del horror, asesino y fotógrafo del miedo, artista bárbaro que llevaba sus creaciones hasta sus últimas y letales consecuencias. Durante la transición a la democracia Wieder desaparece, pero comienza un proceso de búsqueda por parte del detective Abel Romero, quien financiado por privados, pide ayuda a Arturo B para intentar hacer justicia al margen de la ley.

Dentro de la historia principal, que corresponde a la búsqueda de Wieder, se intercalan además tres historias: la del director del taller de poesía, Juan Stein, descendiente judío y soviético, que acaba sus días como un mítico revolucionario en el exilio, o bien en un ingrato anonimato en la ciudad de Valdivia; la del rival y amigo de Stein, el poeta Diego Soto, que tras una feliz estancia en el exilio en Francia, muere asesinado por un grupo de neonazis españoles; y la de Lorenzo, un homosexual pobre que en un accidente pierde sus dos brazos y emigra a Europa, donde consigue disfrutar de fama y reconocimiento hasta que muere de sida. En una breve entrevista, Bolaño comentó que estas historias son un regalo para el lector, al mismo tiempo que representan un «abismo de la historia principal» y constituyen un «espejo moral» del personaje principal.

La obra se introduce con la explicación de su génesis y se cierra con unas anotaciones sobre su proceso creativo. La génesis es interesante y está cargada de simbolismo: “En el último capítulo de mi novela La literatura nazi en América se narraba tal vez demasiado esquemáticamente (no pasaba de las veinte páginas) la historia del teniente Ramírez Hoffman, de la FACH. Esta historia me la contó mi compatriota Arturo B., veterano de las guerras floridas y suicida en África, quien no quedó satisfecho del resultado final. El último capítulo de La literatura nazi en América servía como contrapunto, acaso como anticlímax del grotesco literario que lo precedía, y Arturo deseaba una historia más larga, no espejo ni explosión de otras historias sino espejo y explosión en sí misma. Así, pues nos encerramos durante un mes y medio en mi casa de Blanes y con el último capítulo en mano y al dictado de sus sueños y pesadillas compusimos la novela que el lector tiene ahora ante sí. Mi función se redujo a preparar bebidas, consultar libros, y discutir, con él y con el fantasma cada día más vivo de Pierre Menard, la validez de muchos párrafos repetidos”. Si os acordáis los que seguís este blog, Pierre Menard es un personaje de un cuento de Borges, Pierre Menard autor del Quijote, publicado en su libro Ficciones.

Reconozco el valor de la obra, las referencias cruzadas, el encanto de la estructura, los toques borgianos y garcíamarqueses, el aroma noir, pero me ha dicho poco. No me gusta que abuse de los paréntesis ni de las referencias a personas que nada tienen que ver con la trama y, aunque Bolaño lo considere un regalo al lector, la verdad es que las biografías tan detalladas de los personajes de Stein y Soto me sobran completamente. Sé que volveré a Bolaño porque todavía me quedan por leer Los detectives salvajes y 2666, pero tardaré porque cuando un libro me deja frío procuro volver al autor después de un tiempo y sin expectativas.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

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