Reseña de Telefónica de Ilsa Barea – Kulcsar

El edificio de Telefónica como metáfora de la vida de la autora

Hoja de Lata tiene buen criterio en la elección de novelas de contenidos sociopolítico e histórico. Ya disfruté de GB84 y La isla de los pinos; ahora tengo pendiente La maldad, que no tardará en llegar. Telefónica es una crónica de guerra de cuatro días de noviembre de 1936 desde el bando republicano. Escrita por Ilsa Barea-Kulcsar se trata de un retrato autobiográfico, pero sería un error quedarse en esa capa.

Telefónica cuenta dos historias. Por un lado, la historia de Anita Adam (alter ego de Ilsa Barea), una periodista extranjera que llega a la Telefónica “durante una alerta aérea, cuando solo estaba iluminada por lamparillas azules de emergencia y la mayoría de las habitaciones estaban vacías”, para cubrir la crónica de la guerra y pronto se encargará de la censura extranjera. Por otro lado, la novela cubre las intrigas políticas y amorosas que se van dando dentro del propio edificio, protagonizado por Agustín Sánchez (alter ego de Arturo Barea, quien llegaría a ser su esposo) el mando militar al cargo de la Telefónica, su mujer y sus amantes. Durante toda la novela tendremos presente el edificio de la Telefónica, el edificio más alto de la capital, el primer rascacielos del país, que será objetivo de los aviones alemanes e italianos para aislar las comunicaciones de la República. En ese edificio trascurre prácticamente toda la novela. En él conviven militares y civiles (familiares de los militares, periodistas y algún que otro enchufado) que intentan refugiarse de los bombardeos en los sótanos hacinados en habitaciones sin luz natural ni aire fresco.

La experiencia de Anita le sirve para marcar su estilo y su estrategia dentro del departamento de censura, “censura estúpida. Pues claro que tendrían que dejar escribir sobre los problemas internos, porque si se niega todo, el enemigo podrá sacar sus comunicados en la prensa con mayor facilidad. Además, si todo se presenta a salvo de problemas y con esa unidad y coincidencia totales, ¿cómo entender que la República no haya vencido hace tiempo, antes de que los primeros junkers surgieran en el cielo?” Los periodistas extranjeros estaban obligados a pasar sus crónicas por la censura y empiezan a aceptar los nuevos métodos de Anita. Sin embargo, esta misma determinación le causará problemas con algunos milicianos republicanos, “La Telefónica también es el frente, como ha dicho Pedro. Esta mujer está cometiendo sabotaje. Crea animosidad contra nosotros en el extranjero dejando pasar esos informes. No lo hace por estupidez. O sea, que sabe lo que hace”.

Las dos narraciones (crónica de guerra y crónica social) se mezclan en el momento en el que, Paquita y Pepita, la esposa y la amante de Agustín Sánchez (responsable militar de la Telefónica) empiezan a sentir celos por la buena relación que tienen Anita y Agustín, “es raro poder debatir con una mujer, dice Agustín. Ese es el atractivo de las extranjeras, que se las puede tratar como a compañeras, pero siguen siendo mujeres” [nótese el tufo machista aun en el bando republicano]. Así, la esposa de Agustín, presa de los celos y del daño sufrido a su honor por tener que convivir en el mismo edificio con la amante de Agustín (Pepita), decide unirse a los milicianos que dudan de la lealtad de Anita para encontrar pruebas en su contra, “tengo aun más cosas contra ella. Paquita ha trabajado bien, escupe fuego contra la alemana”. Ante esta situación, Agustín decide intervenir y proteger a Anita porque, “temo más a una mujer celosa que a todos los diablos juntos. Y ella es extranjera, te digo que es como una niña, aun no sabe dónde vive”. Mientras la protege la advierte de los errores que cree estar cometiendo, “creo que eres demasiado débil con los periodistas. Y la debilidad ahora mismo no nos sirve”, a lo que Anita le responde “vosotros, los españoles, sois los débiles. Os queréis convencer de que basta con no decir al mundo cómo están las cosas para que no se entere. Es la política del avestruz, y solo lo empeora todo. Todavía más. Eso es algo que causa mala impresión en el extranjero” y Sánchez intenta cerrar la conversación aludiendo que “no entiendes a España. Quizás incluso tengas razón. Pero estamos muy acostumbrados a la traición y somos gente sensible. Si hablas de caos, casi todos van a creer que lo estás atacando y que eres de los otros. Te arriesgas a que no te dejen llevar a cabo tus grandes planes”.

Telefónica es una novela sencilla y sorprendente por su afán de superar las diferencias políticas de los republicanos en un momento en que todos los implicados luchaban por la hegemonía de su propio partido o sindicato. Se nota la habilidad de Ilsa Barea como periodista experimentada, en trazar las escenas, manejar los diálogos, intercalar los distintos niveles. La relación amorosa entre ella y Arturo Barea –Anita Adam y Agustín Sánchez, en la novela– es el hilo conductor, pero dista de ser la historia más importante. Tal como indica el título, la autora abarca todo lo que sucede en las quince plantas del edificio: las secretarias, los ordenanzas, los militares, los corresponsales, los censores, los vigilantes, los refugiados de los suburbios acampando en los sótanos. Hombres, mujeres, niños. Explora lo que llevan en sí, de valor, de rencor, de duda, de bondad, de miedo. Trata de los conflictos dentro del Comité Obrero, entre un comunista y una anarquista –la única mujer que no se doblega al machismo dominante–, de la desconfianza hacia la extranjera y cómo esa va ganando sus simpatías. A mi parecer, lo mejor de la novela está en la relación entre la censura y los periodistas y en los personajes femeninos, y por el contrario, lo más flojo está en la superficialidad de la crónica social (quizás por estar basada en hechos reales) y la dificultad inicial para situar a tantos personajes.

Tras leerla, sigue siendo mejor A sangre y fuego, pero leeré más sobre esta temática, ¿quizás lo próximo sea Hemingway? Ya veremos. De momento os animo a leer esta novela basada en hechos reales de una mujer que, contra todo pronóstico, se hace cargo de la censura de la República en los primeros días del asedio a Madrid. Os gustará.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

2 comentarios sobre “Reseña de Telefónica de Ilsa Barea – Kulcsar

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  1. Leí este libro hace unos meses. Sí, me gustó este libro, la historia del edificio, las relaciones entre los periodistas, la relación entre ellos. Buscaré el libro que recomiendas. Yo también tengo pendiente La maldad, igual es mi próxima lectura. Un saludo

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