Reseña de Lou Andreas – Salomé. Una mujer libre de Isabelle Mons

La biografía de una mujer extraordinaria que te sorprenderá tanto su trayectoria como no haberla conocido antes

Recién salido del horno. Una de las últimas incorporaciones de Acantilado, como siempre en su línea de exquisitez y criterio gourmet para editar. En este caso, Lou Andreas – Salomé Una mujer libre es la biografía de una mujer única que el tiempo y el heteropatriarcado han sepultado en sus infinitos aludes históricos. Isabelle Mons elabora un completo e interesante recorrido por la vida de Lou Andreas – Salomé, una persona polifacética, académica distinguida, escritora prolífica y mujer solvente e independiente. En un contexto histórico cargado de fatalidades y oportunidades (a río revuelto ganancia de pescadores) supo extraer en todas ellas aprendizajes y momentos únicos, “Lou Andreas – Salomé encarna ese tipo de espíritus superiores que afrontan los avatares de la vida cuando no es posible gozar de sus placeres”. Rusa de nacimiento (y con el tiempo también de espíritu) nuestra protagonista tuvo el placer de convivir con algunas de las personalidades más extraordinarias del siglo XX.

En primer lugar, fue destacada discípula de Nietzsche, el referente filosófico del siglo pasado le debe una de sus grandes obras, “la relación preciosa y fructífera con la señorita Salomé fue un regalo y le aportó la madurez necesaria para la elaboración de su Zaratustra”. Más tarde, tras abandonar el trabajo con el alemán, Salomé anuncia por sorpresa su matrimonio con el filólogo Friedrich Carl Andreas; fueron compañeros de por vida transitando caminos diferentes: “Friederich admite su inconformista matrimonio, que excluye toda relación carnal, y le asegura a su esposa su preciosa independencia”. Hacia el final “los dos se dan cuenta, en el hospital, que los caminos paralelos que han seguido durante cuarenta años de vida en común han acabado por reunirlos a pesar de todo. Por primera vez, se miran cara a cara y no de reojo“.

Tras el reconocimiento obtenido por el trabajo conjunto con Nietzsche, Lou se dedica al periodismo, concretamente al análisis de trabajos de naturalistas alemanes del momento, “no hay autor de vanguardia que escape a la atención de la joven periodista”. El trasiego que lleva por toda Europa Central y su éxito como periodista confluyen en uno de los momentos más importantes en su vida personal: conocer a Rilke. El gran poeta y nuestra protagonista vivirán una relación tormentosa que irá del amor al pasotismo en diferentes momentos históricos. Rilke se enamorará perdidamente de Lou (“mi vida quiere echar raíces en tu alma” le escribiría en un poema), pero Lou no es una persona que se deje agasajar ni atar fácilmente, así que reivindicará su espacio constantemente, algo que terminará por desquiciar al poeta.

En 1912 Lou Andreas – Salomé llegará a Viena y comenzará su acercamiento a Sigmund Freud y al psicoanálisis, del que llegará a ser una colaboradora fiel y cercana formando parte como analista que aplica con rigor y pulcritud el método freudiano. Durante esta época escribirá un diario en el que “además de dejar testimonio de las primeras etapas de instauración del movimiento psicoanalítico en Viena, arroja una mirada crítica sobre su propia comprensión de un universo nuevo y sobre el papel que ella pueda desempeñar en él”. Freud tendrá en varias ocasiones palabras de reconocimiento y alabanza hacia las aportaciones de nuestra protagonista a su paradigma.

Aunque estos tres personajes (Nietzsche, Rilke y Freud) fueran pilares en su obra, Lou tuvo relación con otros genios como Rodin, Pasternak, Stanislavski, Chejov y, sobre todo, Tolstoi, hombre que le marcó determinantemente, por un lado, su forma de entender el arte y el compromiso del artista y, por otro lado, el sentimiento de pertenencia a Rusia.

El libro está bastamente nutrido de reflexiones sobre el arte, dios, el devenir del ser humano, la belleza, que Lou Andreas – Salomé va realizando a lo largo de toda su vida, podemos llegar a ver una maduración de su pensamiento a través de las relaciones que va estableciendo con otras personas y de las circunstancias de su propia vida. Todas estas reflexiones son oportunas, profundas y, en mi opinión, acertadas y bellas. Donde no me identifico con la autora es en su idea del rol de la mujer en la sociedad, quizás aquí Lou muestre su lado más conservador, dirá de la mujer que “sería monstruoso andar a codazos para ser, a cualquier precio, igual al hombre” porque “la mujer saca su fuerza de su belleza y de su plenitud y transmite a su compañero la impresión de unidad con el mundo. Se comprometen, así, con alegría en una relación de igualdad. El hombre tiene autonomía material y social, pero la paz del corazón la encuentra en ella”. Lou Andreas – Salomé es un ejemplo paradigmático del pensamiento liberal – conservador con respecto a la mujer entendida como la proyección de la Virgen María, donde “la maternidad llega a ser la realidad absoluta de la mujer física, psíquica y, también, social”.  El summun de esta deriva llega cuando en 1917 se abstiene de apoyar la revolución bolchevique y su adhesión al nazismo. Ninguno de estos puntos, señala Mons, ha sido certificado puesto que Lou no se pronunció nítidamente sobre ninguno de estos acontecimientos, sino que todo se ha interpretado desde sus silencios, “lejos de todo sistema de pensamiento y de toda polémica, defendió con vigor su independencia intelectual profundamente vinculada a la Europa de 1900: recobrar el alma de los pueblos, ese aliento a la vez mental y afectivo, para la tierra de donde procede”. Aun así, queda la duda que aun tratada con prudencia tiene su fundamentación.

Esta biografía es una oportunidad única para conocer a una mujer formidable, independiente, de carácter, con una gran capacidad analítica, una mente privilegiada, una escritora incisiva, que supo aprovechar todas las oportunidades que le ofreció la vida y que dejó una huella imborrable en quienes la acompañaron. Una de esas personas excepcionales que dieron profundidad a una época convulsa con sus aportaciones y su ejemplo. Leer este libro es conocer un poco más de nuestra Historia, dar voz a las mujeres silenciadas de un siglo (y una Historia) que sigue estando en deuda con ellas. Conocer a Lou Andreas – Salomé es salvar esa inmensa falla que la Historia ha trazado entre dos géneros que se han necesitado y han trabajado conjuntamente pero que solo uno de ellos ha obtenido los méritos. Lou Andreas – Salomé se une desde este momento al club del que ya forman parte otras mujeres como Henrietta Faber, María Lejárraga, Irena Sedlar, María Zambrano, Victoria Kent o la gran Rosalind Franklin (descubridora del ADN que el Nobel no reconoció). Todas ellas ejemplos flagrantes del Efecto Matilda (aunque en este caso esté centrado en las aportaciones científicas), que poco a poco tenemos el deber moral de ir conociendo. Animaos a leer una biografía de una mujer asombrosa que te sorprenderá tanto su vida como no haberla conocido antes.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

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