Un rayo de luz en el país del sol naciente

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En la misma visita a la librería Tipos Infames que ya os conté en la reseña de Indigno de ser humano, me recomendaron ‘El declive’ del mismo autor. Esta vez Osamu Dazai narra una historia triste de una mujer frágil, Kazuko.

Kazuko es una joven que renuncia a su vida por cuidar a su madre enferma, con la que se traslada de un barrio tokiota pudiente a una zona rural, tranquila y apartada. Tanta abnegación y lealtad por su madre, tantos cuidados y tanta dedicación permanente, acaban haciendo mella en la protagonista. Todo empeora cuando su hermano ex-adicto al opio y desaparecido en la Segunda Guerra Mundial, vuelve a casa siendo alcóholico. Ahora que vuelve el hijo predilecto de la madre, esta decide que Kazuko ya no le hace falta, y nuestra protagonista se desploma:

“¿No dijiste que morirías si yo no estuviera? Por eso me he quedado aquí sin separarme de tu lado y por eso me calzo estas zapatillas, para cultivar las hortalizas que a ti te gustan. No pienso en nada más. Y aun así, en cuanto sabes que Naoji va a regresar, de repente me convierto en un estorbo y me envías a trabajar de criada a una casa”

Rodeada de nihilismo, pasotismo, anarquismo, escepticismo y altas dosis de egoísmo, nuestra protagonista mantiene inquebrantable su voluntad de servir a su madre hasta el final de sus días, “¿Qué es la pobreza? ¿Qué es el dinero? Yo no sé nada de eso. Solo creo en una cosa: el amor. En tu amor, madre“. Sintiéndose despreciada por su madre y su hermano, Kazuko se da cuenta del amor que siente por un pintor tokiota al que decide entregar su vida y abandonar a su hermano una vez que su madre ha muerto.

“¿Qué he hecho durante todo este tiempo? La revolución nunca me ha tentado, y ni siquiera he conocido el amor. Hasta ahora, los mayores de nuestra sociedad nos han enseñando que la revolución y ella amor son las dos cosas más estúpidas y abominables del mundo, y eso era lo que creíamos antes y durante la guerra. pero desde la derrota ya no confiamos en ellos. Ahora creemos que la única forma de llevar una vida auténtica es hacer lo contrario de lo que digan nuestros amores. Así pues, la revolución el amor nos parecen las mejores cosas de mundo y las más placenteras, tan buenas que los mayores nos engañaron a propósito acerca de ellas. Esto es lo que quiero creer. Que el ser humano nació para el amor y la revolución”.

Su amor la lleva a enfrascarse en una huida hacia adelante buscando a su amado. En la misma tónica sufridora que el resto de su vida, Kazuko no encontrará un final feliz a su vida, pero tampoco será un final trágico. La vida misma, acabamos encontrando la flor que crece en el precipicio y deleitándonos con su belleza mientras caemos a nuestro inexorable final…

Una delicia de novela en la que se identifican algunos de los valores más destacables de la cultura japonesa: abnegación, trabajo, respeto, tradición y silencio. Los sufrimientos van por dentro, las miserias y las guerras se libran en el interior de cada uno. Por eso, en el libro los sentimientos se muestran a través de cartas…(me ha parecido un recurso muy bien traído). Os animo encarecidamente a leer a Osamu Dazai, tanto esta novela como Indigno de ser humano, son dos pequeñas joyas de papel.

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