Reseña de Huríes de Kamel Daoud

Un libro-pancarta para el 8M

En alguna otra ocasión he hablado de los libros pancarta. Esos que se deberían enarbolar en una manifestación, alzarlos para que sean vistos por todos y ¡ojalá! leídos cuando acabe el evento. El libro de esta semana y el de la semana que viene son mis pancartas de este año para el 8M. El de esta semana es Huríes de Kamel Daoud, publicado en Gallimard en 2024 y editado en español por Cabaret Voltaire en 2025. Huríes fue merecedor del Premio Goncourt 2024. El libro funciona bien como pancarta en el 8M (debería actualizar esta lista que hice en 2019), pero también se une a una tradición de libros sobre el conflicto argelino del que aquí nos hemos hecho eco con títulos como El arte de perder de Alice Zeniter y Nuestras riquezas de Kaouther Adimi.

Huríes es la historia de Aube, una joven argelina que lleva la tragedia marcada en el cuerpo: una enorme cicatriz en el cuello y las cuerdas vocales destruidas, secuelas de la guerra civil de los años noventa: “Yo soy la auténtica huella, la prueba más sólida de todo lo que vivimos durante diez años en Argelia. Llevo en mí la historia de toda una guerra, inscrita en mi piel desde que era una niña”. A través de un juego de voces muy bien construido, Daoud da voz a una mujer muda que solo puede contar su historia a la hija que lleva en su vientre sin saber aún si la quiere tener o no. Esa niña es la catarsis vital de Aube, el foco de todas sus dudas. Daoud retrata magistralmente el viaje vital que tiene que vivir Aube; desde la culpabilidad (“Todo es culpa mía. Debería haber tenido cuidado, no quedarme embarazada como una idiota para no tener que abortar como una bestia acorralada”) hasta el inicio de la toma de conciencia (“Todas las mujeres son como yo, aunque no tengan un agujero en la garganta, ni una sonrisa estúpida en la cara, ni una lengua estrangulada y agonizante. En eso consiste ser mujer aquí”) hasta el posicionamiento político (“Te ahorro nacer para ahorrarte morir a cada instante. Porque en este país nos quieren calladas y desnudas para el placer de los hombres en celo”). En un país que ha votado leyes para castigar a todo aquel que evoque la guerra civil, Aube decide volver a su aldea natal tras el ataque a su peluquería situada frente a una mezquita, “Mi peluquería se había convertido en una guarida de lobas asustadas, de vientres clandestinos” y, por lo tanto, (desde el mismo concepto de peluquería de mujeres) una provocación para imán y su comunidad de machitos débiles.

Kamel Daoud es conocido por su postura crítica respecto al islamismo, un posicionamiento que le ha costado amenazas; cuenta Álex Vicente en el arranque de la entrevista que le hace para Babelia (muy recomendable y muy necesarias todas las reflexiones que hace el autor en ella) que “en 2014, un imán salafista emitió una fatua contra él. En 2023, tras una década de persecución, Daoud se exilió en Francia. Eso no ha disipado las críticas, que le llegan desde varios frentes: el Gobierno argelino lo sigue presionando, algunas feministas lo acusan de paternalismo y voces poscoloniales le reprochan reforzar estereotipos sobre el retraso del mundo árabe. La última polémica: la denuncia de una mujer argelina, víctima de un atentado en los noventa (y antigua paciente de la mujer del autor, que es psiquiatra), que lo acusa de apropiarse de su historia sin su consentimiento para escribir Huríes”. Y esto último no lo quiero dejar pasar. Si leéis la entrevista, Vicente le pregunta por esto último y él se defiende, pero El País también le dio espacio a la perspectiva de la víctima real y Najat El Hachmi, escritora española de origen marroquí, escribió una columna de opinión titulada “Dos veces muda” que recoge esta reivindicación. Bajo mi humilde punto de vista, creo que estoy más de acuerdo con Daoud que con El Hachmi, pero también creo que la víctima real (Saâda Arbane) puede y debe sentirse expropiada de su historia. El libro es necesario. La mayoría de los lectores lo vamos a leer sin conocer si su historia es real o no, pero nos va a remover por dentro y nos vamos a enfadar con las enormes injusticias que plantea y el silencio atroz al que son obligadas las mujeres en el Islam y en las sociedades musulmanas. Pero volvamos al libro.

En un juego de pasados y presente, Daoud nos cuenta la vida de Aube y descubrimos su historia y la historia reciente de Argelia a través de sus ojos y su cicatriz en la garganta. Y su lectura no nos dejará indiferentes, porque Aube no tiene una mirada cómoda para el lector (sospecho que a la lectora le dolerá más aún), ni siquiera es fácil seguir su monólogo porque supura dolor y verdad, pero por eso mismo es necesario leerlo. En un mundo donde la mujer sigue siendo atacada, silenciada, violada y ninguneada por hombres, estructuras gubernamentales, religiosas, sociales e incluso por otras mujeres, es necesario leer Huríes y levantar el libro en mitad de una manifestación. Y cuidado, Aube no se va a rendir, sino que va a encontrar apoyos en mujeres y en hombres que compartirán su camino, su silencio y su lucha, y le ayudarán a ver el amor, la amistad y la sororidad que le den las fuerzas necesarias para que morir no sea la única reivindicación posible, para que luchar en vida merezca la pena y dar esa batalla se convierta en un motivo vital digno y fuerte.

Así que leamos Huríes, reconozcamos su inspiración en una historia real, llevemos el libro a las manifestaciones del 8M y luchemos por un mundo donde las mujeres no sean silenciadas ni física ni metafóricamente.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

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