Reseña de Las puertas del paraíso de Jerzy Andrzejewski

Un delicado laberinto ético y estilístico para llegar a las puertas del paraíso

 

Llego a este libro, mi segundo Pre-texto, gracias a las recomendaciones de Gonzalo (Tipos Infames), que suele proponer cosas raras y bien avenidas. Con Las puertas del paraíso de Jerzy Andrzejewski la rareza ha prevalecido sobre el regusto final. Eso sí, le reconozco a su autor el esfuerzo que ha tenido que volcar a una novela como esta. Y os cuento por qué.

La novela está compuesta por dos frases, la primera consta de ochenta y dos páginas y la segunda únicamente de cinco palabras. En la primer frase, como señala Sergio Pitol (traductor de la obra al castellano) en el prólogo,  está la historia “compleja, oscura, donde sin el obstáculo de ningún punto que segmento el relato se entreveran las confesiones de los cinco adolescentes de Cloyes” que encabezan una ilusoria cruzada para liberar Jerusalén de los turcos infieles. Las confesiones son piezas de un puzle que permiten ir conociendo la compleja trama que los envuelve a todos a partir de los testimonios de los diferentes chicos y chicas. A medida que las confesiones avanzan comienza a vislumbrarse una contienda moral, de la que el autor polaco es incapaz de prescindir y que constituye la última intención en su novela: reflexionar en torno al instinto, la fe y la razón. Es oportunista relacionar la novela con la película Joker pero no me resisto; la novela presenta la fatalidad con que el hombre se dirige al crimen como único destino condicionado por todo su pasado. Eso lo sabe bien el personaje del viejo confesor, “no hay hombre que desde los primeros hasta los últimos pasos sea y pueda ser únicamente malvado, ocurre que el hombre, cuando todas las esperanzas y todas las ilusiones lo abandonan, mata al hombre sí mismo“. Delante de todo esta compleja trama de alto contenido ético y moral se teje una delicada red de sentimientos y relaciones entre los personajes. La atracción y la amistad por encima de las disyuntivas éticas, pero sobre todo el amor, porque “el amor es busca y descubrimiento, aspiración e incertidumbre, prisa y espera, espera impaciente, pero siempre espera, el amor es ese articulado particular y único de nuestros deseos, sean puros e impuros, ese estado particular y único de nuestros deseos que, al buscar su propia satisfacción, se obliga a no traspasar el límite extremo de la extrema satisfacción, porque el amor, que por su naturaleza es necesidad imperiosa de satisfacción, no es eso, no es satisfacción y jamás podrá llegar a serlo, (…) el amor es anuncio y búsqueda, el amor es conquista, pero la satisfacción de los deseos lo mata, sufre perpetuamente de sed, pero toda satisfacción lo mata, es la desesperación en la contradicción de los elementos, es la soledad entre los elementos contradictorios, pero es también esperanza, esperanza siempre entre esos elementos contradictorios“… y cuando parece que las cosas empiezan a tener sentido… “no es la mentira sino la verdad lo que asesina la esperanza“. Como veis, el libro y su lectura se las traen.

La composición del libro en dos únicas frases tiene un peligro y un acierto. El acierto es que te mantiene pegado a la historia, con un lápiz cerca para ir apuntando las relaciones entre los personajes, y es difícil dejar de leer (yo lo leí en dos ratos). El peligro es que te pierdas en la estructura, que la única frase se te enrede y no seas capaz de desembrollar la trama. Por si acaso, voy a hacer algo que no se debe hacer pero que espero os ayude a leerlo (ALERTA SPOILER):Maud ama a Santiago (que les guía al Sepulcro de Jesús) / Roberto ama a Maud / Blanca se acuesta con Alesio (y este piensa en Santiago porque sabe que ella lo hace) / Alesio ama a Santiago porque su protector (que abusaba de él) amaba a Santiago / El caballero encuentra a Santiago y le encarga la misión –> todo es un fraude y los niños pueden volver a sus casas… pero no lo hacen, “Y caminaron toda la noche“. Esta pequeña guía no os rompe la magia de la lectura. Solo os ayuda a no perderos en el laberinto estilístico de monólogos que diseña Andrzejewski.

Las puertas del paraíso es una novela sobre la juventud, la pasión, la fe, las difusas fronteras entre lo humano y lo sagrado, lo racional y lo onírico, la atracción y la pulsión sexual. Merece la pena la historia. Merece la pena el estilo. Merece la pena leerlo.

 

¡Nos vemos en la próxima reseña!

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