Reseña de Creedme de T.Christian Miller y Ken Armstrong

Una buena noticia y una importante lucha

La historia de Marie hoy es conocida por todos. La historia de Marie está en Netflix. Pero la historia de Marie no siempre fue conocida, ni reconocida. La historia de Marie adquiere fama gracias a la indignación, la lucha y la perseverancia en el trabajo de unas pocas personas. En primer lugar, Hendershot y Galbraith, policías. En segundo lugar, T. Christian Miller y Ken Armstrong, periodistas. A estos últimos, su trabajo les valió un Pulitzer en la categoría de Reportaje Explicativo en 2016 por el libro que ahora os presento, A false report, que en español (Creedme) ha editado maravillosamente bien Libros del K.O. La tenacidad de estos dos hombres (periodistas) y estas dos mujeres (policías) tiene una narrativa similar. En ambos casos, empezaron a trabajar por separado en sus investigaciones y su carácter, su constancia, su profesionalidad y su sentido de la responsabilidad les llevaron a trabajar conjuntamente compartiendo información y esfuerzos. Y menos mal. Porque de no haber sido así, hoy no tendríamos ni la historia ni el libro. Y seguiríamos sin conocer a Marie.

Miller y Armstrong son quienes cuentan la historia, pero no son los protagonistas. La historia (que ya os podéis imaginar que está basada en hechos reales) está protagonizada por Hendershot y Galbraith, dos investigadoras policiales que trabajan en 2011 (primero individualmente, después conjuntamente) para resolver unos casos de violación ocurridos en Golden y Westminster, dos condados del estado de Colorado. Cuando ellas comienzan a investigar no conocen a Marie, la verdadera protagonista de todo esto. Marie es una joven adolescente que se ha criado en casas de acogida y recientemente ha logrado cierta independencia entrando en un programa de transición a la vida adulta (Project Ladder) en el condado de Lynwood, Colorado. Sobrevive con trabajos precarios y tiene pocos amigos. Es una chica introvertida que nunca terminó de cuajar con las familias en las que estaba y que había sufrido abusos en la infancia, “El estado entrego a Peggy [una de sus últimas madres de acogida] cientos de páginas con el historial de Marie, una crónica con los abusos que había sufrido y la retahíla de hogares de acogida. “Era desgarrador – afirma Peggy, que leyó la mayor parte del documento, pero no todo –. Hay una parte de ti que no quiere saberlo todo. Prefieres ser capaz de mirarlos a los ojos sin hacer conjeturas sobre quiénes serán, ¿me explico? No quieres etiquetarlos. Cuando conozco a un niño, quiero conocerlo tal y como es en ese momento’”. Pues bien, en 2008, en este momento de transición en su vida, Marie sufre una violación. El problema es que nadie cree a Marie: ni sus amigos, ni sus últimas madres de acogida (Peggy y Shannon), ni los responsables del Project Ladder, ni siquiera la policía. El violador fue muy hábil y no dejó ninguna pista, ni huella, ni evidencia de violencia. Marie no tenía rastro físico, solo mental. Pero Marie era una persona introvertida, cargada de un pasado de sufrimiento y que quería demostrarse a si misma que una violación no le iba a cambiar la vida, que ahora estaba empezando a ganarse la vida y esto no la iba a quebrar; lo quería borrar de su mente. Y la incredulidad del resto y la brutal e inexplicable presión de la policía en los interrogatorios, le hace temblar y cambia el testimonio de la denuncia, aceptando que se lo inventó todo. Así la dejaban en paz.

De 2008 a 2011 Marie rehace su vida siendo apestada por su entorno que la desprecia por haber hecho una denuncia falsa de caso de violación. Pero en 2011 Marie volverá a tener una oportunidad. Su oportunidad se llama “Hendershot y Galbraith”. Ellas investigan otras violaciones muy similares a la de Marie, pero aun no conocen a Marie. Estas dos policías son quienes introducen sensatez a la historia. Su sensibilidad con las víctimas es determinante para el éxito de la investigación, “el mundo fragmentado de Sarah [otra víctima de violación] no alarmó a Hendershot: sabía de sobra que las personas que viven episodios traumáticos suelen presentar recuerdos alterados (…) En esos segundos terroríficos, el subidón de adrenalina y cortisol crea una alquimia violenta. La mente se convierte en una testigo vacilante de su propia experiencia, los acontecimientos se desvinculan del momento en el que ocurren, los recuerdos quedan enterrados. Las imágenes pueden resurgir días, meses o incluso años después, inesperadas e indeseadas, con una nitidez extraordinaria (…) Los psicólogos han demostrado que en algunos casos el destalle destacado no es la amenaza inminente. De hecho, puede ser algo que no tenga absolutamente nada que ver con la angustia de la violación – la lámpara de la mesilla, pongamos, o la luz de una farola lejana –. Al centrarse en ese detalle, la mente logra evadirse del horror inmediato y se sitúa en un lugar más seguro del plano cognitivo”. Y tanto Hendershot como Galbraith conocen estos preceptos. Los policías de Marie también tendrían que conocerlos, pero eran unos ineptos y profundamente machistas. Sin embargo, estas investigadoras saben que “no hay delito más íntimo que la agresión sexual” y que “la respuesta de la víctima al trauma de la agresión sexual no debería usarse, de ninguna manera, para evaluar su credibilidad”, que fue exactamente lo que hicieron los policías de Lynwood. En la investigación de Hendershot y Galbraith empiezan a encontrar el mismo patrón en las violaciones, y su investigación se reconduce hacia un mismo sujeto, que no sabrán quién es hasta muy avanzada la investigación cuando todavía tendrán muchas dudas, aunque un perfil más definido. Ese perfil concuerda con el caso de Marie, pero Marie retiró la denuncia por falso testimonio. Así que no darán con su caso. O sí…

Como apunta Patricia Simón en el prólogo a la edición española, “Creedme es una buena noticia porque, en su reconstrucción de los hechos, une los puntos entre tantos soliloquios. Nos muestra que, detrás de nuestros pensamientos, hay lógicas culturales, históricas y sociales muy concretas. Es una buena noticia porque, frente al relato tradicional de las mujeres violadas como guardianas de su vergüenza, encerradas en silencio, velando su desgracia, demuestra que la mayoría de las mujeres no quieren ni pueden dejarse caer en el bosque del miedo, la desconfianza, la culpabilidad y la tristeza. Es una buena noticia porque nos enseña que si una víctima se tambalea – cosa comprensible si atendemos a las miradas escépticas, a los contrainterrogatorios, a las extenuantes pruebas físicas, a la falta de formación de quienes atienden –, existe una red de personas (casi siempre mujeres) dispuesta a partirse la cara por ella y no rendirse”.

Creedme es una lectura necesaria en el mundo de hoy en día. Rodeados de violaciones, agresiones sexuales, asesinatos, manadas (ya valió de llamarlos así, las manadas de lobos son estructuras mucho más solidarias que las connotaciones que estos energúmenos le han dado), etc. Un mundo donde el hombre sigue por encima de la mujer, donde las diferencias deben ser eliminadas, las brechas cerradas y la igualdad debe ser ya una constatación real. El feminismo es la lucha del siglo XXI, la lucha de todos, como la lucha por la igualdad racial en el siglo XX o la lucha de los trabajadores en el siglo XIX. Es necesaria la cordura, la madurez, la sensibilidad y la responsabilidad social. Y este libro es una buena dosis de todo esto. La investigación de Miller y Armstrong pone en evidencia el sistema policial, patriarcal, misógino y bastardo de EEUU. También le reconoce cambios en los últimos años. Pero aun quedan muchas Marie por el mundo, que viven su agonía en silencio y conviven en una sociedad que no las cree, que les increpa su mentira continuamente y les mira con crudeza y desprecio. Esa sociedad hoy está cambiando gracias al papel del feminismo y la lucha de todas las mujeres. Es su lucha. Es la lucha de Hendershot y Galbraith, de Marie, Sara, Amber y todas ellas. A mi me queda un papel subsidiario de apoyo, reconocimiento y compromiso, que ahora utilizo para recomendaros encarecidamente este libro. Por cierto, mucho mejor que la serie de Netflix.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

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