
No sé qué es este libro, solo sé que es una auténtica maravilla
Hay veces que lo que leemos no tiene clasificación posible. Algunas veces los autores se empeñan por salirse de los corsés de los géneros y otras veces que no hay forma de etiquetar un texto. Este es el caso de La vida contada por un sapiens a un neandertal de Juan José Millás y Juan Luis Arsuaga, editado por Alfaguara y publicado originalmente en 2020. No tengo claro qué es este libro, pero os adelanto que me ha encantado. Ah, por cierto, regalad libros. A mí me regalaron la trilogía completa de la que hoy os traigo la primera entrega y me han regalado algo para toda la vida.
Lo voy a intentar:La vida contada por un sapiens a un neandertal es un diálogo entre un novelista y un paleoantropólogo que reflexionan, con humor y profundidad, sobre lo que significa ser humano. Creo que lo he conseguido. Esto es el libro. Me ha resultado difícil sintetizar la idea, pero también es mucho más. A través de conversaciones cotidianas —en el metro, en un museo, en el coche, paseando por la ciudad— Arsuaga explica a Millás (y al lector) cómo la evolución ha moldeado nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro comportamiento. Así, a lo largo de muchos meses, los dos visitaron distintos lugares, muchos de ellos escenarios comunes de nuestra vida cotidiana, y otros, emplazamientos únicos donde todavía se pueden ver los vestigios de lo que fuimos, del lugar del que venimos. A mí me han llamado la atención temas como: el fin de las jerarquías basadas en la fuerza, la importancia de las frutas y las verduras (lo pequeño), la clave del fémur en la evolución, el dios meticón, el valor de la ternura que trasmite un niño (a mí esto me volvió loco, siempre me pregunté porque sobrevivieron los bebés en la prehistoria, “el bebé es una máquina de supervivencia”), el control de la reproducción (spoiler: a través de la pena capital y la expulsión de los agresivos; el instinto gregario es superviviente), el desconocimiento de la muerte por parte de los animales, la construcción del organismo a través de la evolución o las reflexiones en torno al arte rupestre o preguntas como “¿no te parece un desfase que estos críos [están en un colegio] tengan el cerebro de un adulto en el cuerpo de un niño?» y respuestas del tipo “un niño no es un ser humano pequeño, es otra cosa”. La verdad es que el libro es infinito. Me vais a permitir que destaque algunas ideas más. Por ejemplo, Arsuaga salpica todas las conversaciones con reflexiones generales sobre la evolución y las utiliza para ilustrar a Millás sobre algunas cuestiones cotidianas: “la evolución es el mundo del caos”, “no debes pensar en la evolución como una flecha sino como una rueda. La rueda gira sobre sí misma, pero al mismo tiempo avanza”, “la evolución tiene una lógica interna, no permite cualquier posibilidad. No puede haber un conejo carnívoro. El conejo-gato no es posible. Tampoco puede haber un carnívoro con cuernos”. Y son también infinitas las curiosidades o chascarrillos, reflexiones divertidas como la que se le ocurre a Arsuaga en la ruta del Cares (“A Dios se le pueden poner muchos defectos como relojero, como arquitecto, como ingeniero, incluso como biólogo, pues se ha pasado con los coleópteros: hay demasiados escarabajos. Pero como paisajista es la hostia, no me digas que no”) o mientras comen un cocido, “el tuétano es la parte paleolítica del cocido. Nos gusta porque su ingestión constituye un aporte calórico brutal. Todo lo demás es neolítico, es decir, pertenece a animales domesticados”. Arsuaga, que es quien aporta la parte científica (Millás está para la parte literaria, el cachondeo y la sagacidad), plantea que vivimos en un mundo tecnológicamente sofisticado con un cuerpo y un cerebro diseñados para la prehistoria. Muchas tensiones actuales (estrés, ansiedad, sedentarismo, conflictos sociales) se entienden mejor cuando recordamos que somos el resultado de millones de años de evolución. Y un tema no menor: que la prehistoria no es cosa del pasado: las huellas de la humanidad a través de los milenios se pueden encontrar en cualquier lugar, desde una cueva o un paisaje hasta un parque infantil o una tienda de peluches.
El acierto del libro está en el tono, un tono divulgativo, es decir, desde el rigor científico sin dejar de ser accesible al lector. No era fácil. Y creo que el logro es conjunto. Millás mantiene al lector pegado al texto y atento a las aportaciones y reflexiones de Arsuaga. Ciertamente el favor se lo hace Millás a Arsuaga. Arsuaga es el que brilla, pero quien le enfoca y le saca su mejor versión es Millás, dice este último, “el paleontólogo es un enseñante compulsivo y yo, un alumno insaciable”. Sospecho que este es la clave que permitió la trilogía y no que el libro se quedara en un único volumen. Millás tiene las preguntas, preguntas que surgen de su interés por entender la vida, sus orígenes y su evolución. Pero las buenas orientaciones (no siempre hay respuestas) las aporta uno de los mayores especialistas de este país (y referente mundial) en la materia, Juan Luis Arsuaga: por qué somos como somos y qué nos ha llevado hasta donde estamos. La sabiduría del paleontólogo se combina con el ingenio y la mirada personal y sorprendente que tiene el escritor sobre la realidad. Porque Millás es un neandertal (o eso dice), y Arsuaga, a sus ojos, un sapiens.
Por cierto, creo que este libro le hubiese encantado a mi padre, pero se publicó el año que murió. Empiezo a encontrar esos libros que él no pudo conocer, pero que me hubiese gustado regalarle. Es un paso más en mi duelo particular. También es difícil (como todo el duelo), pero me permite acordarme de él y traerlo a la reseña.
En definitiva, leed el libro, es brutal. Es una maravilla. Es una explosión de divulgación científica, de artesanía literaria por acercar al tema, de sencillez en la complejidad, de claridad expositiva y argumentativa, de humor e ironía inteligente… es un libro infinito. Es una auténtica gozada. Ya estoy deseando leer los dos siguientes dedicados a la muerte y a la conciencia (sin s). No esperéis más. Leed a Millás, acompañad a Arsuaga. Lujo.
¡No vemos en la próxima reseña!
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