Reseña de El príncipe destronado de Miguel Delibes

Me gustó lo que no me esperaba

Tengo abandonada mi intención de ir leyendo a los grandes escritores del siglo XX español. Tuve un primer impulso con Umbral, Cela y el propio Delibes, pero me cansé, o se cruzaron otras lecturas, no lo sé. El caso es que si vuelvo es de manera puntual, invitado por la circunstancia familiar actual. Estas navidades, en una conversación de cafetería con dos amigos, resulta que uno de ellos -gracias Rubén- me puso en la pista de esta novela. La desconocía. De Delibes ya hemos reseñado El camino y sigo teniendo pendiente La sombra del ciprés es alargada (Premio Nadal en 1948), Los santos inocentes, Mi idolatrado hijo Sisí, La hoja roja, Cinco horas con Mario, Señora de rojo sobre fondo gris, El disputado voto del señor Cayo o El hereje. Pero no tenía en mi radar esta obra escrita en 1964 y publicada originalmente en 1973. Mi edición es de 2020. Viene con el prólogo de Berna González Harbour, pero -por el bien de la novela, no lo he leído. Por razones que no vienen ahora al caso, no quiero leer nada que tenga que ver con esta mujer (incluso cambio de emisora cuando la tienen en el Hoy por Hoy). No la soporto. No sé qué me pasa con los prologuistas de Delibes que tiene Destino, pero entre Sergio del Molino y esta señora, la verdad es que no aciertan conmigo. Volviendo a El príncipe destronado, es una obra sencilla, entrañable y divertida, que se hizo famosa también por su adaptación al cine como La guerra de papá, dirigida por Antonio Mercero.

El príncipe destronado narra un día en la vida de Quico, un niño de casi cuatro años que se siente desplazado tras el nacimiento de Cristina, su hermana pequeña.  La novela explora los celos y angustias desde la perspectiva del niño al tiempo que retrata la vida burguesa y las tensiones sociales de la posguerra española. El título es evidente y en la novela se hace explícito en dos momentos. Primero en la conversación de la madre con una amiga, “este niño necesita un cariño especial, Merche. No olvides que hasta hace un año era el rey de la casa. Es el príncipe destronado, ¿oyes? Ayer todo para él; hoy, nada. Es muy duro, mujer”; y más adelante, en la conversación de la madre con el médico tras un incidente inventado por Quico, “la experiencia me dice que hay príncipes destronados que se fingen cojos, se escapan de casa o se sueltan de la mano de la niñera para cruzar la calzada. El caso es atraer sobre ellos una atención que meses antes conseguían sin esfuerzo de su parte (…) En estos casos hay que actuar con sumo tacto, de manera que la transición sea insensible”. Ya en 1973 sabían de transiciones insensibles (pronto os traeré Anatomía de un instante, esa transición no fue tan insensible).

La novela no está mal. A mí me interesó más lo que esconde (el retrato social) que lo que muestra (el príncipe destronado), pero de cualquier modo, creo que sobrevive en el imaginario colectivo como una obra menor de un escritor consagrado. No soy el mayor fan de Delibes – no soy Deliber- pero tiene cierta capacidad para componer escenas; en este caso me gustó mucho una relacionada con el ambiente silencioso, “en el salón reinaba un orden pulcro y un silencio estimulante” (lo del silencio estimulante lo voy a usar). Lo recordaré por la circunstancia familiar, lo recordaré porque lo tendré a mano en este blog que es mi memoria literaria, pero no creo que sostenga en mi memoria esta novela como un hito a destacar en mi biblioteca. Sea como fuere, el fondo de armario literario también es importante y, en esa categoría, la novela cumple su función sociocultural.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

2 comentarios sobre “Reseña de El príncipe destronado de Miguel Delibes

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  1. Oye, coincidimos. Tengo en mente también a Umbral y Martin Santos, Laforet, mas Delibes (este SI lo he leído pero de muy jovencita) y he leído a Cela (La Colmena y algunos de sus relatos). Coincido también con tus apreciaciones de este libro. Es fácil de leer, refleja una época en nuestro país y una época individual común al individuo. No está mal. Es como una buena película categoría B. Tengo pendiente sus Cinco Horas con Mario.

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