Reseña de La formación de la clase obrera en Inglaterra de EP Thompson

Esclarecedora en el fondo y abrumadora en la forma

Cuando leí a Linebaugh y su Roja esfera ardiente tuve claro que tenía que sentarme con EP Thompson -maestro de Linebaugh-. No he querido tardar en hacerlo para no sacar demasiado de la cabeza las ideas y los posicionamientos y aprovechar inercias de una lectura a otra. Así que, aunque mi idea era empezar por Costumbres en común, aproveché las navidades para leer su obra magna: La formación de la clase obrera en Inglaterra, publicado originalmente en 1963 y editado en 2012 en castellano por Capitán Swing. Magnífica decisión. Ya tengo en la mesilla a Silvia Federici y su Calibán y la Bruja, y lo siguiente será, por fin, Costumbres en común. Qué gente más interesante estos historiadores marxistas heterodoxos. Y qué contento estoy de todo lo que me queda por leer, creo que esta va a ser una veta muy prolífica.

La formación de la clase obrera en Inglaterra es probablemente la obra de historia social inglesa más imaginativa de posguerra. Sin duda se trata de uno de los libros de historia más influyentes del siglo XX, y está dotado de una extraordinaria calidad histórica y literaria. En este libro Thompson muestra cómo la clase obrera participó en su propia gestación y recrea la experiencia vital de personas que sufrieron una pérdida de estatus y libertad, fueron degradadas y aún así crearon una cultura y una conciencia política de gran vitalidad. La obra estableció la agenda para la “nueva historia social” de las décadas de 1960 y 1970, influyendo sobre muchos historiadores y académicos de otras áreas.

Las aportaciones de la obra son notables. Destacaré dos: una de fondo y otra de forma. La primera es de forma. Thompson propone una mirada a la historia desde la gente corriente. Thompson defiende que la responsabilidad de los historiadores era la de rescatar a la gente ordinaria del pasado, especialmente aquellos que habían sido derrotados, de la “enorme condescendencia de la posteridad”. Como señala Díez Rodríguez (2013) en una reseña científica de la obra, “Durante décadas [los estudios históricos] se habían limitado al estudio de las organizaciones de clase (sindicatos y partidos políticos), los conflictos protagonizados por los obreros, el examen de las diferentes doctrinas socialistas, las biografías de líderes del movimiento obrero y las condiciones materiales de vida de la clase trabajadora” y en 1963 Thompson sorprende a todos con una propuesta rompedora; Díez Rodríguez hace hincapié en “la textualidad y los breves comentarios teóricos que su autor incorporaba, de forma bastante aleatoria, apuntaban a una recomposición de elementos fundamentales de la tradición marxista difícilmente admisible. Además, un detenido análisis del texto mostraba serias inconsistencias teóricas que se derivaban, en buena medida, del difícil ensamblaje entre la manera como su autor establecía efectivamente la formación de la clase en su investigación y los presupuestos marxistas a los que decía mantenerse fiel. Lo cierto es que estos defectos de la obra pueden ser vistos, desde la perspectiva actual, como parte de su impacto e influencia, también de su éxito. Revelan insuficiencias teóricas y aun argumentativas y son responsables de algunas de las partes más débiles del texto. Pero más allá de esto la obra brilla en la viveza y sugestión intelectual de muchos de sus análisis, en la frescura y amplitud de tonos de su narratividad y en la manera única como sabe transmitirnos algo importante de la vida y la experiencia de una clase, vista hasta entonces como una especie de constructo disecado en el que si algo faltaba eran precisamente los seres humanos que poblaban sus filas” (Díez Rodríguez, 2013, 253).

La segunda es de fondo: la definición de clase como un proceso relacional más que una estructura o una categoría. Esto lo señala ya en el prefacio, “no podemos comprender la clase a menos que la veamos como una formación social y cultural que surge de procesos que solo pueden estudiarse mientras se resuelven por sí mismos a lo largo de un periodo histórico considerable”. Thompson sitúa este proceso -en Inglaterra- en la segunda mitad del siglo XVIII, previo a la revolución industrial. A la postre, lo que defiende Thompson es que la clase trabajadora se forjó a sí misma (“el proceso de descubrirse y definirse a sí mismos”), que existía un potencial revolucionario en dicha clase. Y para ilustrar este proceso, esta formación, Thompson recurre a una serie de temas y acontecimientos -acordes con la innovación en la forma- también heterodoxos. Él mismo reconoce en el prefacio que “esta obra es más un conjunto de estudios sobre temas relacionados que una narración continuada. Al seleccionar estos temas he sido consciente, a veces, de que escribía contra las ortodoxias predominantes”. Todos son importantes para consolidar la tesis del libro, pero a mí me han parecido especialmente esclarecedores el capítulo 6 al completo (“Explotación”), la segunda parte del capítulo 12 (“Los rituales de la solidaridad” en “Comunidad”) y el primer apartado del capítulo 16 (“La cultura radical” en “La conciencia de clase”). Indudablemente, una obra de casi mil páginas tiene sus altibajos, tiene sus momentos excelsos y sus pasajes narcóticos; pero, si lo lees sin prisa y dejándote llevar por las historias y los personajes que nos propone Thompson, acabarás por disfrutar de cada página y saldrás del libro con una idea mucho más clara de lo que el autor nos quiere contar. Sí, con el paso del tiempo esos detalles se olvidan, capítulos enteros se olvidan, pero la sensación de que el plantamiento, la tesis y los argumentos de Thompson son sólidos y consistentes, permanece. Y eso es lo que le debemos pedir a los intelectuales, la vista de pájaro sobre el objeto de estudio; o como decía mi padre (seguro que la frase no es suya, pero yo se la escuchaba a él), “la cortesía del maestro es la claridad”. Y para eso también leemos, para aprender, para formarnos y desarrollar conciencia -de clase-.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑