
El instinto de una mujer maltratada por la vida
Llego a Submáquina por pura casualidad. Vagando sin rumbo por las librerías. La portada llamó mi atención. La editorial ya me sorprendió con otras propuestas fronterizas (en estilos y en localizaciones) y no me contuve con este Submáquina de Esther García Llovet, editado por Malas Tierras en 2024, y originalmente publicado en 2009. No conocía a la autora. No tenía ninguna referencia del libro. Simplemente captó mi atención. Y qué acierto.
Submáquina es un acercamiento fragmentario y esquivo de Tiffani Figueroa. No se sabe mucho de ella, fue policía y ejerció en la Brigada de Desaparecidos; ahora va por su cuenta y no tiene los escrúpulos que se esperan de un miembro del cuerpo. Ha estado casada dos veces. Nunca pierde al póquer. No si está sobria. Conduce como un demonio. Se dice que estuvo en la frontera, que allí cometió un crimen horrible, pero también que tal vez lo horrible habría sido no cometerlo. Ahora se encuentra en paradero desconocido. Pero Tifa también fue una adolescente que coqueteaba con un compañero de instituto tres años mayor, criada por su padre, con un hijo del que está celebrando su banquete nupcial. Es huraña, desconfiada, valiente y seguramente una excelente jugadora de ajedrez por su capacidad para trazar planes y adelantarse a los demás. Todo lo que envuelve a Tifa y a la novela está pintado con sfumato. Los lugares indeterminados, los personajes trazados solo de forma superficial, las intenciones de Tifa, todo esto dice Das Buecherregal, consigue “descolocar al lector y transmitir inquietud y desasosiego de manera muy eficaz (…) la fragmentación y las elipsis tan brutales de las que hace gala te dejan con ganas de más (..) de encontrar un sentido global, que es una obsesión frustrante del ser humano. En cualquier (…) tampoco hay que engañarse: en la vida real, esa totalidad se encuentra solo en algunas novelas. Todos aquellos que nos rodean tienen facetas desconocidas que nunca llegaremos a vislumbrar y que se desarrollan al margen nuestro”. Envuelta en la luz hipnótica de unos paisajes desolados y fronterizos, Submáquina es una novela cuyas historias, engarzadas por un sutil entramado, funcionan como las piezas de un mecanismo delicado y preciso, amartillado y listo para disparar.
La propia autora señala en el prólogo que se trata de su novela “más púrpura, púrpura y naranja, con mucho plástico, un poco a punto de ser Pop, a punto de ser californiana de verdad, aunque quizás le falte ligereza”.A mi forma de verlo, la gravedad tiene sentido y no sería el mismo libro si fuera más liviano. Yo agradezco el carácter obtuso, las manchas de sangre seca en cada página, el miedo, el frío, las miradas de inseguridad y el instinto a flor de piel. Todo eso es lo que brilla en Submáquina. No sé si he leído algo parecido a esto. Quizás Ni siquiera los muertos de Juan Gómez Bárcena, o el universo de McCarthy, pero yo no tengo muchas más referencias. Tras Submáquina creo que seguiré la pista a Esther García Llovet. No sé si volveré pronto a ella, pero desde luego que estaré pendiente de lo que ya tiene escrito y de lo que escriba. No sé si todo será tan interesante como este libro, pero desde luego se ha ganado mi atención.
¡Nos vemos en la próxima reseña!
Wow, gracias, le daré una oportunidad sin duda ♥️ Increíble la reseña
Me gustaLe gusta a 1 persona