Reseña de La península de las casas vacías de David Uclés

La Guerra Civil desde el realismo mágico, una propuesta arriesgada y bien resuelta

Feliz vuelta de vacaciones a todos y a todas. Espero que estéis recuperando poco a poco el ritmo y la rutina. Yo retomo a las reseñas y lo hago con el libro al que más tiempo he dedicado estas vacaciones, La península de las casas vacías de David Uclés editado por Siruela. He recomendado este libro sin leerlo y no me arrepiento. Mis referentes esta vez no fallaron. Estamos ante un acontecimiento literario nacional de primer orden. La península… no es un libro más sobre la guerra civil. Sabéis que en este blog tenemos cierta trayectoria sobre el tema (siempre son más las carencias, lo asumo con deportividad) y la propuesta de Uclés es novedosa por el estilo y por la generación de quien la escribe. Uclés nació en 1990 y tardó en escribir este libro 15 años, así que empezó a escribirlo con 19 años. Tras desecharlo muchas veces y obsesionarse con publicarlo a pesar de los rechazos de las editoriales, Uclés decidió apartar la obsesión y disfrutar de la escritura. Y es así como consiguió publicarlo.

La península de las casas vacías nace de las historias del abuelo de Uclés en Quesada, Jaén. Sin embargo, el libro está ambientado en Jándula, un pueblo inventado que hace de trasunto de Quesada (como reconoce al final del libro el propio autor). La novela cuenta la historia de una familia en descomposición, de la deshumanización de un pueblo, de la desintegración de un territorio y de los horrores de la guerra. La principal virtud y novedad que aporta la novela es el tratamiento de la Guerra Civil desde el realismo mágico. En una entrevista con eldiario.es Uclés admite su comodidad con el término, “creo que en mi caso sí que es el realismo mágico clásico: describir una familia con sus generaciones en las que ocurre cierta fantasía con elementos naturales que les rodean y telúricos, no con elementos fantásticos inventados. También que el pueblo no reacciona ante ellos, sino que los asume como realidad. Me han dicho que es costumbrismo mágico, neorrealismo mágico, surrealismo mágico… pero no dejas de ser una etiqueta para que el lector tenga una idea rápida”. Ciertamente funciona muy bien. Y la sensibilidad de Uclés con el recurso es parte del acierto. Recuerdo, por ejemplo, un cristalero que tuvo que cambiar las ventanas de una casa cuatro veces porque la dueña los desgastaba de mirar por la ventana esperando que su hija regresara. O cómo, en Jándula, cada llanto tenía un color diferente dependiendo de la emoción: rojo para el amor, azul para la tristeza, negro para el dolor, amarillo para la alegría…y como el personaje lloraba lágrimas con tinte morado estaban tranquilos porque no era de amor, pero no se dieron cuenta que el morado se compone de rojo y azul y el personaje lloraba por desamor… Pues así hay muchos ejemplos. Si es cierto que en la primera mitad del libro hay muchos más ejemplos que en la segunda mitad. Parece que cuando se propuso cerrar la historia dejó de lado el realismo mágico. Y era su mejor baza y lo que más emociones conseguía trasmitir al lector. Al menos a mí.

Lo mejor que he leído sobre el libro lo ha escrito Nadal Suau en Babelia. El crítico ensalza la novela [perdonadme la extensión de la cita, no quisiera perder esta valoración tan perfecta y quisiera recurrir a ella cuando recuerde esta novela] destacando “el despliegue de Uclés (minucioso, exhaustivo, coherente hasta lo obsesivo) alinea a la perfección estilo, trasfondo histórico o moral y arcos narrativos. De pronto, en medio de la seriedad trágica que impone el tema, nos regala detalles juguetones o cálidos, como las apelaciones en segunda persona al lector. En paralelo, las múltiples citas de escritores, testimonios e historiadores sedimentan de un modo perfecto. Y, sobre todo, el destino de los personajes importa de verdad. Así, poco a poco, La península de las casas vacías conquista mi agradecimiento y también, por vías insospechadas, su propia contemporaneidad (el narrador autoconsciente es fundamental para ello) (…) para evitar que convierta el drama en algo demasiado distante, demasiado clausurado, lo metafórico alterna con un tono cercano, oral, de complicidad íntima con lector y personajes. Si aquel magma de violencias tolera un tratamiento cercano al mito, es solo con el objetivo de recordarnos que habitamos su linaje. La honestidad de Uclés impresiona, igual que la convicción con que acomete el desafío”.

Quizás eso que Suau denomina “coherente hasta lo obsesivo” sea mi mayor crítica a la novela. No sé si lo usaré en el mismo sentido que Suau (porque no lo explica) pero no era necesario desmembrar la familia hasta casi su exterminio y de una forma tan dolorosa. No era necesario hacernos pasarlo tan mal a los lectores. Si el estilo y la documentación del autor brillan con luz propia, la trama es excesivamente dura. Además, quizás este sea otro libro diferente, pero yo no hubiera sacado a la familia de Jándula. El realismo mágico le permitía contar la Guerra Civil de otras formas, sin necesidad de dispersar a los personajes por la geografía nacional. Seguramente nos perderíamos encuentros de personajes con Alberti, Kent, Hemingway, George Orwell, Picasso (genial el capítulo de El Gernika), Robert Capa, Gerda Taro o Azaña. Sea como fuere, Jándula era un escenario que permitía el desarrollo completo de la trama sin perdernos los episodios más destacados de la Guerra Civil. Aún así, el libro es tan completo y emociona tanto su lectura que no debéis dejar de leerlo por estas críticas forzadas y que no hacen justicia al magnífico trabajo literario de David Uclés.

Si aún os quedan días de vacaciones, os recomiendo que los paséis con la familia Ardolendo y los vecinos de Jándula. Si no os quedan vacaciones, la vuelta a la rutina será menos tediosa con ellos. Sea como fuere, La península de las casas vacías merece vuestra atención y no saldréis indemnes de ella. Os emocionaréis con los personajes, con el uso del realismo mágico, con las tragedias, con los abusos y la rabia descontrolada de los fascistas, con la indignación de los republicanos demócratas, os indignaréis con las malas decisiones del ejército republicano y los aciertos de un Franco apoyado por el fascismo europeo. Y, ante todo, sufriréis con el devenir de una familia humilde que se ganará vuestros corazones y que lo irá rompiendo hasta la última página. No hay tregua para los Ardolendo, no hay tregua para Odisto y su familia. No hay salida posible de una guerra civil. Y quizás, tras su lectura, seamos un poco más conscientes del dolor que se padeció en España entre 1936 y 1975. Y quizás, tras su lectura, nos comprometamos un poco más con la memoria democrática, con la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas republicanas.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

9 comentarios sobre “Reseña de La península de las casas vacías de David Uclés

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  1. Novela grandemente escrita, con un principio que me reía y sonreía con el narrador, que me parece brillante la introducción de narrador en la propia novela en distintos momentos, la hª de la guerra civil a través de una familia andaluza, después se fue haciendo dura de repente, horripilante para el corazón, odiando la post guerra cuando en familia de derechas a quien quería me orienté de izquierdas en cuanto vi cómo trataban a los ancianos y cómo metían a la cárcel a amigos míos del PC y todas las horrendas cosas tragando dictador por un tubo, hasta pasar del horror en la historia de la guerra al desgarro CON MAYÚSCULA y aún me queda un poco para mañana en club de libros la analizamos. Yo desgarrado el corazón y el alma.

    Gran libro, seguro que no lo hubiera terminado si no fuera por el club al que pertenezco.

    He pensado que lo útil es, si no nos sirve a todos y ponerlo casi de obligación para QUE NO QUERAMOS NADIE EN EL MUNDO QUE HAYA GUERRAS Y MENOS CIVÍLES. SI NO SE CONSIGUE CON ESTE LIBRO, jamás conseguiremos nada en la vida para seguir creciendo en la paz. Dra. Oñate

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