Reseña de La nochevieja de Montalbano de Andrea Camilleri

Leer a Camilleri da hambre

Estamos llegando casi al final de 2025. En mitad de las fiestas, mientras leía La formación de la clase obrera en Inglaterra, aproveché para sentarme un fin de se,ana tranquilo con una de las sagas que más me entretienen, relajan y divierten: la colección del Comisario Montalbano de Andrea Camilleri. En concreto dediqué los ratitos de lectura del fin de semana a La nochevieja de Montalbano, en la edición de bolsillo de Salamandra, con las magníficas portadas de Riki Blanco. Sigo los casos de Montalbano en orden y esta es ya la sexta entrega. A riesgo de terminar siendo repetitivo, pienso reseñar (aunque sea brevemente) los treinta volúmenes de la colección. Avisados estamos todos.

La nochevieja de Montalbano recoge veinte relatos en los que el peculiar comisario, sabio intérprete del arte de vivir, se supera a sí mismo. Una recopilación de cuentos equiparable a Un mes con Montalbano. Así pues, los crímenes y criminales que se someterán al infalible escrutinio de Montalbano son tan heterogéneos y extraños como esa vieja pareja de actores que interpreta un fúnebre libreto en la intimidad de su dormitorio, aquel juez torturado por la idea de que su estado de ánimo influya en la ecuanimidad de sus fallos, o esa esposa cuya fidelidad es sometida a votación popular mediante carteles colgados en los muros de su pueblo o el divertidísimo final de Montalbano se revela donde el propio Comisario llama a su creador -Camilleri- para protestar por el devenir del caso. Los que ya conocemos a Camilleri y a su Comisario, sabemos que no necesitan más que una palabra fuera de tono, un gesto demasiado brusco o un detalle incongruente para poner en movimiento la maquinaria del comisario más famoso de Sicilia. Y para coronar esta divertida colección, en el relato que da título al libro encontramos a Montalbano a punto de celebrar la Nochevieja, sumergido en un agudo ataque de melancolía después de la enésima discrepancia con Livia, su eterna novia genovesa. La única luz esperanzadora son los arancini que ha cocinado la criada, una comida típica siciliana que Adelina ha transformado en una delicia a la altura de los dioses.

Esta sexta entrega es una muestra del talento de Camilleri para condensar todo el universo Montalbano en historias cortas, ideal para quienes disfrutamos de los detalles costumbristas y el humor junto a la novela negra, consolidando su estilo único y regalando al lector momentos de gran comodidad y serenidad lectora. Hasta el punto de salivar con las comidas de restaurante que no perdona Salvo y que espero que alguien se haya preocupado de recopilar sus recetas en algún libro que debe caer en mis manos más pronto que tarde. Leer a Montalbano da hambre. Hambre de un buen pescado fresco cocinado en cualquier tasca siciliana y hambre lectora de más historias de este gran clásico de la novela policiaca italiana y universal.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

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