Reseña de Amar y ser sabio de Josephine Tey

Otra oportunidad para disfrutar de Tey y su perspicaz inspector Alan Grant

Uno de los descubrimientos de este año ha sido la británica Josephine Tey, seudónimo de Elizabeth Mackintosh, autora de finales del siglo XIX y principios del XX. Hoja de lata, nuestra querida editorial asturiana, tiene la buena costumbre de editar una obra de esta desconocida autora (no fue desconocida en su momento, pero había desaparecido del imaginario colectivo) cada verano, y lleva así desde 2015. En este blog ya reseñamos la que seguramente sea su novela más conocida, La hija del tiempo, y ahora os traigo otro de sus libros más aclamados, Amar y ser sabio, publicado originalmente en 1950 y en español este verano.

Amar y ser sabio es otra entrega del perspicaz inspector de Scotland Yard Alan Grant, quien viaja al pequeño pueblo de la campiña inglesa Salcott St. Mary, donde se aloja buena parte del artisteo londinense del momento y donde debe investigar la desaparición de un atractivo fotógrafo americano, Leslie Searle, que se encontraba de visita en Villa Graciosa, la casa de la familia Whitmore. La visita genera cierta turbación en la familia dado el atractivo del joven, pero lo soportan con la reconocible flema inglesa, “a pesar de todos los temblores subterráneos que sacudían los cimientos de Villa Graciosa – los recelos de Lavinia, el resentimiento de Walter, el sentimiento de culpa de Liz, el odio de Emma – la vida en la superficie transcurría con aparente tranquilidad”. Los indicios ponen a prueba la pericia del tenaz Alan Grant, pues si bien parece un caso de ahogamiento en el fango del río Rushmere, el inspector se resiste a esa resolución hasta que encuentren el cuerpo.

Aquí comienza la investigación de Grant, ayudado por su, también conocida por los lectores, fiel amiga Marta Halland y un ayudante de Scotland Yard, el sargento Williams. En este caso tendremos muchos de los ingredientes que no pueden faltar en una novela negra: pistas falsas, juego de espejos, manejo de los tiempos, apariencias, personajes con posibles motivaciones (el ricachón, el indefenso sin cuartada, el oscuro y retorcido sirviente, la mujer fiel que no abre la boca, los parroquianos del pub), giros inesperados y un inspector tocado por una barita mágica que termina resolviendo sus casos con éxito, pero no sin dejarse pelos en la gatera.

Explican los compañeros de Totalnoir (blog que os recomiendo a los amantes del género) que Tey recoge el título del escritor latino Publilio Siro (siglo I a.C.) quien acuñó la frase “incluso a un dios le es difícil amar y ser sabio a la vez” y Francis Bacon la retomó siglos más tarde con su ya conocido “es imposible amar y ser sabio”. En la novel Tey la deja en boca de uno de los protagonistas, Walter, cuando dice “quizá el viejo refrán es cierto y no es posible amar y ser sabio al mismo tiempo. Cuando alguien siente tal devoción por otra persona (…), no creo que sea fácil mantener la cordura”.

Antes hemos dicho que Hoja de Lata saca estas novelas en verano, un tiempo idóneo para leer tranquilamente en tu toalla, pero la Navidad y los regalos que se avecinan no son una ocasión menos oportuna para hacerse con alguno de los títulos de Josephine Tey y Amar y ser sabio es una muy buena opción.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

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