Reseña de Diccionario en guerra de Aixa de la Cruz

Un manual feminista en veintisiete letras como veintisiete pancartas

El movimiento feminista en España tiene muchos exponentes, aunque quizás uno de sus mayores logros es que conserva bastante bien su horizontalidad. En el terreno de la Literatura algunas voces consagradas como Almudena Grandes o Rosa Montero han ondeado la bandera por todas sus compañeras. Otras voces incipientes han entrado en escena con criterio y arrolladora actitud. Es el caso de Aixa de la Cruz. La autora vasca se ha hecho un hueco por mérito propio a través de una voz y un lenguaje directo e incisivo. Diccionario en guerra, editado por La Caja Books, es otro ejemplo de su aguda capacidad analítica y su actitud luchadora contra el machismo estructural.

Este original manifiesto feminista en forma de diccionario presenta ingenio y verdad en un texto sencillo y directo. Con generosas dosis de ironía y humor bien utilizados para apartar el drama en una lucha que requiere de más inteligencia que gritos. Más inteligencia que gritos, pero los gritos hacen falta, porque los modales no se pierden con quien carece de ellos de antemano: “hasta hace poco, presumía de tener modales, pero cada vez me cuesta más guardar las formas y ya ni siquiera estoy segura de que hacerlo sea, en cualquier caso, la opción más ética. Por mucho que mis padres me enseñaran el fair play, hay debates que no son reglamentarios, posturas que no son válidas e interlocutores que no son rivales, sino enemigos”.

Aixa es consciente de que avanza por un sendero que ha sido desbrozado por otras mujeres, “llegué a pensar que mi destino era seguir sus pasos y crecí para entender que ya los seguía por el mero hecho de escribir, por enfrentarme a un miedo que, gracias a mis predecesoras, era mil veces menos miedo que el que ellas enfrentaron. Les debía compostura y coraje. Ningún berrinche. Otro salto de página”. Y es de justicia aceptar esto: somos herederos del trabajo de otros que antes que nosotros se dedicaron a nuestras mismas preocupaciones. El conocimiento avanza por acumulación y destilación, o como escribe de la Cruz, “soy un patchwork de nombres propios y exhibo las costuras con orgullo”.

Destaco dos de las aportaciones de Diccionario en guerra, aquellas que residen en dos ideas que la autora desarrolla alrededor del “foco de atención”. La primera radica en que no es necesario eliminar al elemento masculino de la ecuación (como escribió en otro lugar, “a los binarios no hay darles la vuelta”), lo realmente imprescindible es hacer luz sobre aquel espacio que ha permanecido en las sombras. Hay que dinamitar el sistema tal y como lo hemos conocido. El espacio de las mujeres no debe ser a costa del espacio de los hombres, tal y como conocemos ese espacio. El espacio, que debe ser compartirlo, es radicalmente necesario reconstruirlo. La segunda hace hincapié en destapar los machismos que han calado en la sociedad sin crítica ni verdadera consciencia, es el caso de las letras de las canciones de rock, reguetón o rap que desgrana en la letra r. Es difícil aceptar lo que hemos cantado y bailado sin pensar en lo que nos estaban diciendo o, lo que es peor, justificándolo en que estaban dentro de una canción y que la rabia y el odio también hay que trasmitirlos a través del lenguaje.

Además de la reivindicación de la lacra del machismo hay espacio para el futuro y la esperanza. El feminismo, sostiene la autora, ha permitido descubrir “que hay personas y objetos que resplandecen con el aura de la otredad”, que “lo que antes era invisible, ahora deslumbra”. Y esto lo mejor de todo. Voces como la de Aixa nos permiten conocer otras formas de ser y estar en la literatura y en el mundo. Y es que Aixa es mucho más que una autora feminista, es una de las plumas jóvenes con más proyección en el panorama nacional y seguramente esto sea lo realmente importante. Hasta ahora solo había leído su epílogo a El Aliado de Iván Repila. Ahora quiero leer su relato Brujas y su novela En la línea del frente.

La efeméride en la nota de la editorial sobre la publicación de la primera edición coincidiendo con el centenario de la finalización del curso de bachillerato de María Moliner está un poco forzada, pero cualquier reivindicación de la figura de la filóloga más importante de España es escasa y el enaltecimiento de su trabajo es fundamental para las presentes y futuras generaciones.

En definitiva, un texto sencillo que funciona como un verdadero manual de intenciones sobre cómo debe desarrollarse el feminismo en el presente y en el futuro. La necesidad de una presencia igualitaria en todas esferas de la vida y especialmente las sociales y públicas. Son veintisiete letras que funcionan como veintisiete pancartas que flamear en vuestro día a día. Leedlo y, mejor aún, practicadlo.

¡Nos vemos en la próxima reseña!

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